Cómo limpiar correctamente las orejas sin lastimarlas
Aunque parezca un gesto de higiene rutinario, limpiar las orejas requiere cuidado. Los especialistas advierten sobre el mal uso de los hisopos y explican cómo hacerlo correctamente.
El uso frecuente de hisopo puede dañar el conducto auditivo.
La cera o cerumen no es suciedad: es una sustancia natural que protege el oído de infecciones y mantiene la lubricación del canal auditivo. Por eso, no es necesario eliminarla completamente, salvo que haya exceso o molestias.
Cuándo y cómo limpiar los oídos de manera segura
LEER MÁS ► Agua con limón: ¿son sus beneficios, mitos o realidad?
Te podría interesar
Los otorrinolaringólogos desaconsejan el uso de hisopos, ya que pueden empujar la cera hacia el fondo del canal y causar tapones o lesiones. En su lugar, se recomienda limpiar solo la parte externa del oído con una toalla húmeda o una gasa suave.
Si existe sensación de taponamiento o pérdida de audición, lo ideal es acudir a un profesional que realice una limpieza segura mediante métodos adecuados.
En resumen, mantener la higiene auditiva no implica limpiar en exceso, sino respetar la función natural del cerumen y evitar prácticas riesgosas. Cuidar los oídos es parte del bienestar general.
