Historia y derecho: por qué las Islas Malvinas son argentinas por evidencia
Un recorrido profundo por las expediciones españolas, el legado de la corona y el respaldo de la ONU que sostienen el derecho de Argentina sobre las islas.
La cuestión de las Islas Malvinas no comenzó hace 44 años, ni tampoco hace 190. Es una trama de siglos donde la geografía, el derecho sucesorio y la diplomacia convergen en el reclamo de Argentina: las islas son parte integrante del territorio nacional.
A medida que el calendario se acerca a un nuevo aniversario del conflicto bélico de 1982, la sociedad argentina y la comunidad internacional vuelven la mirada hacia el Atlántico Sur. Sin embargo, la cuestión de las Islas Malvinas no comenzó hace 44 años, ni tampoco hace 190. Se trata de una trama de siglos donde la geografía, el derecho sucesorio y la diplomacia convergen en un reclamo que Argentina sostiene con una coherencia inquebrantable: las islas son parte integrante del territorio nacional.
El archipiélago, compuesto por las islas Soledad y Gran Malvina y rodeado por unos doscientos islotes, no es un territorio aislado. Geológicamente, las Malvinas se encuentran situadas en el Mar Argentino, unidas al continente americano a través de la plataforma continental.
Historia y Derecho: por qué las Islas Malvinas son argentinas según la evidencia
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El archipiélago, compuesto por las islas Soledad y Gran Malvina y rodeado por unos doscientos islotes, no es un territorio aislado. Geológicamente, las Malvinas se encuentran situadas en el Mar Argentino, unidas al continente americano a través de la plataforma continental.
Esta continuidad es la explicación técnica de las similitudes geográficas, climáticas y biológicas con la Patagonia austral, de la cual distan apenas 341 kilómetros. Para la República Argentina, la soberanía sobre las islas es una consecuencia natural de la soberanía sobre su propia plataforma submarina, un argumento que hoy cobra más fuerza que nunca bajo el derecho del mar contemporáneo.
El rompecabezas histórico: ¿Quién las vio primero?
Aunque el Reino Unido suele atribuir el descubrimiento al marino John Davis en 1592, la evidencia histórica favorece las expediciones al servicio de España. La teoría más aceptada por los historiadores sitúa el descubrimiento en 1520, durante la expedición de Fernando de Magallanes.
Se destaca la figura de Esteban Gómez, piloto de la nave San Antón, quien tras separarse de la flota principal habría avistado las islas. Mapas de la época, como el de Diego Ribero en 1529, ya incluían las "Islas de San Antón" en una concordancia geográfica sorprendente con las Malvinas. Frente a esto, los relatos británicos de Davis o Hawkins carecen de desembarcos comprobados y presentan coordenadas erráticas, lo que para la historiografía argentina invalida cualquier título de descubrimiento.
El siglo XVIII: de la ocupación francesa al dominio español
La historia de los asentamientos permanentes es clave para entender la legitimidad del reclamo. En 1764, el francés Louis Antoine de Bougainville fundó Port Saint-Louis en la Isla Soledad. No obstante, ante el reclamo diplomático de España, que consideraba a las islas una dependencia de la América Meridional, Francia reconoció la soberanía española.
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La historia de los asentamientos permanentes es clave para entender la legitimidad del reclamo. En 1764, el francés Louis Antoine de Bougainville fundó Port Saint-Louis en la Isla Soledad. No obstante, ante el reclamo diplomático de España, que consideraba a las islas una dependencia de la América Meridional, Francia reconoció la soberanía española.
El 1 de abril de 1767, España recibió formalmente las instalaciones y compensó económicamente a la compañía de Bougainville. Este acto no fue una compraventa, sino una restitución de territorio usurpado. A partir de ese momento, se creó la Gobernación de las Islas Malvinas, dependiente de Buenos Aires, y se designó a Felipe Ruiz Puente como su primer gobernador. España administró el archipiélago con una presencia ininterrumpida de 32 gobernadores sucesivos hasta 1811.
El conflicto con Gran Bretaña y el "Honor Nacional"
En 1766, los británicos establecieron secretamente una base en Port Egmont. Al ser descubiertos, España organizó una expedición desde Montevideo que desalojó a los ocupantes en 1770. Aunque Inglaterra amenazó con la guerra, la crisis se resolvió con una declaración en 1771 donde España aceptó restituir el puerto por una cuestión de "honor herido", pero con una reserva explícita: dicha restitución no afectaba el derecho de soberanía anterior.
Finalmente, en 1774, los británicos abandonaron voluntariamente Port Egmont, dejando una placa de plomo como testimonio de su reclamo, pero sin mantener una ocupación efectiva, lo que bajo el derecho de la época (y el actual) debilita cualquier pretensión de dominio frente a la presencia administrativa española.
La herencia argentina y la ruptura de 1833
Con la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1810, Argentina aplicó el principio de uti possidetis iuris: los territorios que pertenecían al Virreinato del Río de la Plata pasaron a la nueva nación. En 1820, el coronel David Jewett tomó posesión oficial de las islas en nombre de las Provincias Unidas.
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Con la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1810, Argentina aplicó el principio de uti possidetis iuris: los territorios que pertenecían al Virreinato del Río de la Plata pasaron a la nueva nación. En 1820, el coronel David Jewett tomó posesión oficial de las islas en nombre de las Provincias Unidas.
Esta soberanía ejercida pacíficamente se vio truncada el 3 de enero de 1833, cuando la corbeta británica Clio expulsó por la fuerza a las autoridades argentinas. Desde ese día, Argentina nunca consintió la ocupación, manteniendo una protesta diplomática constante que ha atravesado tres siglos.
El respaldo internacional: la ONU y el fin del colonialismo
Hoy, el argumento jurídico más sólido reside en las Naciones Unidas. La Resolución 2065 (XX) de 1965 establece que la cuestión de las Malvinas es un caso de colonialismo que debe resolverse mediante negociaciones bilaterales.
A diferencia de otros procesos de descolonización, aquí no se aplica la "libre determinación de los pueblos". ¿La razón? Los habitantes actuales son una población trasplantada por la potencia ocupante tras expulsar a la población original argentina. Por ello, la comunidad internacional reconoce que existe una disputa de soberanía que el Reino Unido se niega a discutir, manteniendo al archipiélago como uno de los últimos enclaves coloniales del mundo.
A 44 años de la guerra, el reclamo no es solo un ejercicio de memoria por los caídos; es la exigencia de un país por recuperar lo que, por historia, geografía y derecho, le pertenece.
La Cuestión de las Islas Malvinas
La Cuestión de las Islas Malvinas, entendida como la disputa de soberanía entre la República Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, tiene su origen el 3 de enero de 1833 cuando el Reino Unido, quebrando la integridad territorial argentina, ocupó ilegalmente las islas y expulsó a las autoridades argentinas, impidiendo su regreso así como la radicación de argentinos provenientes del territorio continental. Desde entonces, la Argentina ha protestado regularmente la ocupación británica, ratificando su soberanía y afirmando que su recuperación, conforme el derecho internacional, constituye un objetivo permanente e irrenunciable.
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La Argentina ha protestado regularmente la ocupación británica, ratificando su soberanía y afirmando que su recuperación, conforme el derecho internacional, constituye un objetivo permanente e irrenunciable.
Como se explicó anteriormente, la Cuestión Malvinas ha sido calificada por las Naciones Unidas como un caso de descolonización especial y particular, donde subyace una disputa de soberanía y por ende, a diferencia de los casos coloniales tradicionales, no resulta aplicable el principio de libre determinación de los pueblos.
En fecha 16 de diciembre de 1965 la Asamblea General adoptó la resolución 2065 (XX), a través de la cual reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e invitó a ambos países a entablar negociaciones para encontrar una solución pacífica y definitiva a la controversia, teniendo en cuenta los intereses de los habitantes de las islas. Desde entonces, más de 40 resoluciones de la Asamblea General y del Comité Especial de Descolonización han reiterado este llamado.
Además de las sucesivas resoluciones de la Asamblea General y el tratamiento de la Cuestión en el Comité de Descolonización, la Argentina cuenta con el firme respaldo de los países de América Latina a sus legítimos derechos de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, y el llamado a la reanudación de negociaciones es compartido por la Organización de Estados Americanos, el G77 más China, y otros foros multilaterales y regionales.
La Cuestión de las Islas Malvinas fue, es y será un tema central para todos los argentinos, tal como lo expresa la Constitución Nacional mediante su Disposición Transitoria Primera: "La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino".
El primer comandante político y militar argentino de las Islas Malvinas: Luis Vernet
Luis Vernet nació el 6 de marzo de 1791 y fue el primer comandante político y militar argentino de las Islas Malvinas y espacios marítimos circundantes a Cabo de Hornos en el Océano Atlántico, antes de la invasión y colonización de la zona por parte del Imperio británico.
Previo a su designación como comandante, Vernet había tenido una fuerte influencia comercial en la Patagonia habiendo invertido dinero en las Islas planificando futuros intereses productivos y económicos en el archipiélago. Su compromiso era hacer cumplir la legislación argentina, cuidar las costas malvinenses y respetar los reglamentos de caza vigentes. Administró zonas comerciales nunca exploradas hasta el momento, lo cual afirmaba la soberanía argentina en el lugar.
Isla Soledad en Malvinas, confeccionado por Luis Vernet
Este es el primer mapa de la Isla Soledad en Malvinas, confeccionado por Luis Vernet.
En 1831 Luis Vernet confisca tres barcos norteamericanos que estaban cazando lobos marinos y ballenas en forma clandestina. La reacción del gobierno estadounidense se manifestó con violencia al enviar un buque de guerra USS Lexington que aprehendió a Luis Vernet; además, saquearon los bienes y las propiedades, se destruyeron las instalaciones de artillería.
Esta intervención militar conllevó a la lo que luego sería la invasión británica de 1833, donde se expulsaron violentamente a todas las autoridades y población argentina que legítimamente estaba ya establecida en el territorio.