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Fue secuestrada, asesinada y mutilada pero los 4 sospechosos fueron absueltos: el caso Otoño Uriarte

Tras 19 años sin una sentencia firme, el Tribunal de Impugnación de Río Negro dejó sin efecto las condenas impuestas a principios de 2025. El fallo genera un fuerte revés para la fiscalía y la querella, que denunciaron arbitrariedad en la revisión de las pruebas.

En un giro drástico para una de las causas más emblemáticas de la justicia rionegrina, el Tribunal de Impugnación de Río Negro dictó la absolución de los cuatro hombres que habían sido condenados a prisión perpetua por el secuestro y asesinato de Otoño Uriarte. La decisión beneficia a Maximiliano Lagos, José Jafri, Néstor Cau y Ángel Antilaf, quienes habían sido hallados culpables apenas un año atrás.

Un fallo que anula la perpetua

La sentencia actual revoca lo dispuesto por un Tribunal de Juicio a principios de 2025, que había responsabilizado a los imputados por la privación ilegítima de la libertad seguida de muerte de la adolescente. Con esta resolución, el tribunal de alzada desestimó los recursos presentados por el Ministerio Público Fiscal y la querella, dejando a los acusados en libertad de culpa y cargo.

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El proceso de revisión se inició en diciembre pasado, cuando las defensas plantearon la nulidad de las condenas. A pesar de que la fiscalía calificó la revisión como "arbitraria" y denunció que no se ponderaron pericias científicas clave —como un elemento capilar incorporado al expediente—, el Tribunal de Impugnación optó por ratificar la inocencia de los sospechosos.

Las hipótesis de la fiscalía: el plan y la bicicleta

Durante las audiencias, la fiscalía intentó reconstruir el fatídico camino de Otoño. Según la acusación, los imputados conocían las rutinas de la joven y habrían diseñado un plan para interceptarla mientras se dirigía en bicicleta a la casa de una amiga.

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Desde el hallazgo en 2007, familiares y organizaciones sociales han encabezado innumerables marchas denunciando irregularidades en la investigación. El reciente fallo del Tribunal de Impugnación vuelve a dejar la causa sin responsables condenados.

Un testimonio clave ubicaba la bicicleta de la víctima en la casa de uno de los ahora absueltos. La fiscalía sostuvo que la sustracción del vehículo fue una maniobra para obligar a Otoño a caminar por zonas menos transitadas, facilitando su captura.

Sin embargo, para el tribunal de alzada, estos indicios y testimonios no alcanzaron el grado de certeza necesario para sostener una condena a perpetua después de casi 20 años de trámite.

La postura de la defensa y el reclamo de la querella

Por su parte, los abogados defensores argumentaron que el paso de 19 años de investigación sin pruebas directas es evidencia suficiente de que no hay elementos para atribuir responsabilidades penales. Recordaron que los acusados ya habían obtenido sobreseimientos en etapas anteriores del proceso.

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La querella, notablemente afectada por el fallo, adhirió al planteo de nulidad de la absolución y señaló que el caso, por sus características, podría encuadrarse en delitos de trata de personas o desaparición forzada, sugiriendo que la causa debería haber tramitado en la justicia federal.

El caso de Otoño Uriarte

Otoño Uriarte fue vista por última vez el 23 de octubre de 2006 en la localidad de Fernández Oro. Con apenas 16 años, la joven cumplió con su rutina diaria: asistió al colegio y luego se dirigió a practicar vóley, pero nunca regresó a su hogar. A partir de esa noche, su familia inició una búsqueda desesperada marcada por la inacción policial inicial —donde incluso se sugirió una fuga voluntaria— y una movilización social masiva en toda la región que reclamaba su aparición con vida.

El calvario terminó de la peor manera seis meses después, el 26 de abril de 2007, cuando su cuerpo fue hallado de forma accidental en un canal de riego en el paraje El Treinta, en Cipolletti. Los restos, atrapados en las rejas de una usina, presentaban signos de una violencia extrema, mutilaciones y un avanzado estado de descomposición que obligó a su padre a identificarla inicialmente por un colgante artesanal. Finalmente, una prueba de ADN confirmó que se trataba de Otoño, dando inicio a una batalla judicial por justicia que, casi dos décadas después, sigue sin resultados.

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