Mendoza es conocida por sus viñedos y sus montañas, pero también esconde un escenario completamente diferente: el desierto de Lavalle, un territorio de arenas doradas, cañadones y formaciones naturales que parecen de otro planeta, ideal para conocer en una escapada lejos de la rutina y disfrutar del verano.
Lavalle es elegido por viajeros que buscan silencio, aventura y una experiencia lejos del turismo tradicional. En este paisaje conviven médanos móviles, bosques autóctonos, lagunas temporarias y vestigios culturales que relatan siglos de historia del pueblo huarpe. Todo en un entorno agreste que invita a descubrir un costado inesperado de la provincia.
Un desierto escondido en Mendoza para conocer su historia, naturaleza y biodiversidad
El desierto de Lavalle se caracteriza por sus suelos arenosos, la presencia de cactus, zampas y jarillas, y una fauna que se adaptó al clima extremo. Entre las especies más comunes aparecen:
Aves rapaces.
Zorros del monte.
Maras y pequeños roedores.
Reptiles propios del ecosistema árido.
A pesar de su apariencia inhóspita, es un ambiente lleno de vida que revela la capacidad de la flora y la fauna para sobrevivir en condiciones extremas.
Los Altos Limpios sorprenden con médanos gigantes que cambian su forma según el viento cuyano.
Altos Limpios y Bosque Telteca: dos tesoros dentro del desierto
Altos Limpios
Se trata de un campo de médanos gigantes que alcanzan hasta 35 metros de altura, una verdadera “isla de arena” que cambia constantemente por acción del viento. Este sector se encuentra dentro de la Reserva Faunística y Florística Telteca, un espacio de 20.400 hectáreas creado para proteger la biodiversidad local.
El ingreso conduce al Centro de Interpretación El Pichón, donde guardaparques brindan información y donde hay senderos temáticos, áreas de descanso, sanitarios y un sector habilitado para acampar. La mejor época para visitarlo es desde marzo a noviembre, ya que el verano trae temperaturas muy elevadas.
Bosque Telteca
Es un relicto de algarrobos centenarios, con ejemplares que alcanzan hasta 15 metros de altura. Este bosque sobrevivió a la tala masiva del siglo XX, cuando miles de toneladas de leña se extrajeron para producir carbón. Gracias a las napas subterráneas y al cuidado ambiental, hoy se conserva como uno de los últimos montes de algarrobo dulce y otras especies nativas.
Las Lagunas de Guanacache, sitio Ramsar, vuelven a recuperar su biodiversidad gracias a proyectos de restauración.
Las Lagunas de Guanacache, un humedal histórico en recuperación
A pocos kilómetros, en la provincia de San Juan, se encuentra el complejo lacunar de Huanacache o Guanacache, declarado Sitio Ramsar en 1999. Es el humedal más grande de Argentina, con más de 580.000 hectáreas que incluyen bañados, pantanos y zonas de recolección de agua.
Durante décadas, las sequías y la desertificación redujeron drásticamente su caudal, pero en los últimos años un proyecto de restauración permitió recuperar parte del ecosistema. Hoy, el área vuelve a mostrar actividad silvestre y se posiciona como uno de los humedales más valiosos para la biodiversidad cuyana.