El centro-sur de la provincia de Santa Fe suma propuestas cada vez más elegidas por los santafesinos que buscan una escapada sin manejar por horas. En ese corredor, Coronda y Arocena se destacan por su tranquilidad, su contacto directo con la naturaleza y experiencias que se adaptan a familias, parejas o grupos de amigos. Cada localidad tiene su identidad, pero ambas comparten el mismo espíritu: un fin de semana para bajar un cambio.
Coronda: playas, historia viva y sabores del río
Coronda conquista a quienes llegan con sus playas amplias y su costanera arbolada frente al Paraná. El paisaje ribereño marca el ritmo del viaje y abre la puerta a caminatas, actividades náuticas y tardes de descanso bajo la sombra.
La ciudad también conserva un fuerte legado histórico que atraviesa desde los pueblos originarios hasta la etapa colonial. Su arquitectura, sus templos y sus espacios culturales permiten recorrer ese pasado sin moverse demasiado.
Coronda se volvió una de las escapadas más elegidas por sus playas y su gastronomía costera.
La gastronomía aparece como parte fundamental del recorrido. Los restaurantes y bares locales ofrecen pescado fresco, carnes a las brasas y dulces tradicionales que marcan la identidad corondina.
Atractivos destacados de Coronda
Playas y costanera a orillas del río Paraná.
Pesca deportiva, kayak y paseos en lancha.
Recorridos por humedales con avistaje de aves.
Iglesia San Jerónimo y Convento San Carlos Borromeo.
Oferta gastronómica basada en pescados y productos locales.
Fiestas y festivales que llenan la ciudad de color durante el año.
Arocena: calma de pueblo, tradición frutillera y paisajes ribereños
Arocena queda a pocos kilómetros de Santa Fe y propone una escapada marcada por la tranquilidad y el contacto directo con la naturaleza. Su cercanía con la Laguna de Coronda crea un entorno ideal para pescar, descansar y pasar el día cerca del agua.
El pueblo nació en 1891 a partir de la donación de tierras para construir la estación del ferrocarril. Ese origen todavía se siente en su identidad y en varios espacios que conservan su historia. Arocena también es reconocida por su producción de frutillas, un sello que acompaña a la localidad desde hace décadas.