Venció el bullying gracias al karate, se transformó en campeón de la Fórmula 1 y habló de su triste infancia
Hace unos tres años que el piloto Lewis Hamilton confesó que fue víctima del bullying. En estos días reveló más detalles sobre cómo lo vivió con el fin de inspirar a otros niños que también lo sufren y de reivindicar que es un problema contra el que hay luchar con más fuerza para erradicarlo.
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El cinco veces campeón de Fórmula 1 publicó tres fotos de él practicando karate cuando era niño que cobran sentido cuando lees el emocionante testimonio que escribió junto a ellas. Para Hamilton, el karate fue clave porque le permitió dejar atrás el acoso escolar que sufría en su colegio, la escuela católica John Henry Newman de Stevenage (Hertfordshire, Inglaterra), y que recuerda citando varios ejemplos que reflejan lo duro que fue para él a pesar de que asegura que nunca dejó de confiar en sí mismo.
Su mensaje es un claro ejemplo de aceptación y de confianza en el que al final pide que tanto los colegios como los padres tomen medidas para hacer frente al bullying y en el que se despide dirigiéndose a los niños que lo sufren con unas alentadoras palabras.
Su testimonio completo
"Sé lo que es sentirse como un extraño. Cuando era niño, siempre me elegían el último para los equipos del patio. Yo era uno de solo 3 niños negros en mi colegio. Sé la tristeza que se siente cuando sientes que no encajas o no te aceptan por quien eres. Y sé lo que es sufrir bullying por eso también. En el colegio, era pequeño, solo y un blanco fácil para los niños que eran más mayores. Me resistía, pero por lo general me superaban en número y no sabía cómo defenderme. Recuerdo estar sentado en la parte trasera del coche cuando tenía seis años mientras mi padre y mi madrastra me llevaban a casa, sintiéndome tan triste por dentro pero demasiado avergonzado como para contárselo.
"Pero en el fondo siempre he tenido confianza en sí mismo. Una positividad de que las cosas deberían y podrían ser mejores. Sabía que si quería que las cosas cambiaran, no tenía que tener miedo. Si mis profesores no iban a ayudar, entonces tendría que aprender a defenderme. Entonces, sentado en ese coche, le pregunté a mi padre si podía ir a karate.
El Karate me enseñó disciplina, respeto y humildad y me dio la confianza de enfrentar a esos matones y de defender a otros que estaban siendo intimidados. Este fue uno de los mejores sentimientos que tuve cuando llegué a secundaria, ser capaz de defender a otros y oprimir a los matones.
"El bullying no debe ser tolerado, los colegios deben ser duros con él y los padres dar a sus hijos las herramientas para defenderse. Y niños, POR FAVOR, no os quedéis en silencio. No os escondáis ni cambiéis quién sois. ABRAZA LO QUE TE HACE DIFERENTE y diles a tus padres y profesores si estás sufriendo bullying. Y, si puedes, ve a clase de defensa. Al final, aunque no lo sientas, eres fuerte. Creo en ti. ¡Hablar claro!"
