Santo del 25 de septiembre: San Cleofás
La desilusión se había apoderado de los Apóstoles y de los más fieles discípulos, entre los que se encuentra el santo de hoy. Judas le había traicionado, después de comer y beber con Él. Y, en medio de una familia que padecía todo, en lugar de pedir perdón, se había quitado la vida. Pedro estaba pesaroso de sus negaciones y los demás andaban escondidos. Era el momento de irse a otro lugar porque Jerusalén traía mal recuerdo.
Cleofás se va con otro discípulo, amigo y compañero. Juntos, caminan hacia una aldea de nombre Emaús, cercana a la Ciudad Santa. Podían hablar de cualquier cosa, pero nadie podía evitar el recuerdo de lo reciente. Un Mesías que parecía haberles conquistado. Era la noticia de esos días. Se sentían hundidos. Pero llega su oportunidad. Aparece el Maestro Resucitado y ellos no se dan cuenta de quién es.
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El Misterioso Compañero de viaje les pregunta y se interesa por ellos. Su tristeza le conmueve. A ellos no hace falta que les pregunte demasiado, porque con una sola pregunta: “¿Por qué estáis tan tristes?”, ellos le cuentan todo. Cleofás se atreve a hablar a pesar de sentirse abatido, aunque siente algo de coraje para contarle la historia del Esperado Mesías que había muerto. Habían pasado ya tres días del suceso.
Sin embargo, el Compañero les interrumpe para explicarles la historia de un Salvador que padecería pero Resucitaría. Les cautiva el relato e invitan al Amigo a la mesa. Su forma de partir el pan les abre los ojos y descubren que es Cristo Resucitado. Es el final de los datos de Cleofás que marcha con su compañero a Jerusalén y confirman a los Once que el Señor ha Resucitado como dijo.
Fuente: www.cope.es
