La historia de Máximo, el niño al que su madre pudo salvarle la vida mientras Daiana Buratti moría

Cinco años pasaron de aquel 27 de agosto de 2014 en que Daiana Buratti murió en una de las habitaciones del sanatorio Diagnóstico. En la habitación contigua estaba internado Máximo Sartori de 4 años y seis meses por un cuadro febril. Alejandra, la madre del menor, lo escuchó quejarse de un ardor y le arrancó el suero. A cinco años Alejandra dialogó con Luis Mino en Aire de Santa Fe.

Por Fabiana Chiappero

Alejandra es la madre de Máximo Sartori. Aquel 27 de agosto de 2014, día en que Daiana Buratti murió en el sanatorio Diagnóstico por un presunto caso de mala praxis, Máximo estaba internado con un cuadro febril en la habitación contigua. Por intuición de su madre, que notó que algo no andaba bien en su mirada y que lo vio quejarse de “un ardor” en el brazo, le arrancó el suero y tal vez hasta cambió su destino.

Alejandra dialogó con Aire de Santa Fe, a cinco años de aquel día que también a ella le cambió la vida. Con la garganta anudada de emoción volvió a relatar con exactitud lo que entonces también había contado en los estudios de la radio.

Máximo tenía 4 años y seis meses cuando ingresó al centro de salud privado con fiebre elevada. “Había presunción de mononucleosis, lo dejaron en observación, le hicieron los análisis y le dio negativo, pero como la fiebre continuaba, decidieron dejarlo internado para controlarlo”.

De modo minucioso y en detalle, Alejandra continuó su relato. “Eran las 20 cuando Máximo empezó a decirme que le ardía el brazo, el padre le decía que espere. Yo le pedí a Raúl que se retire y apenas se va, le arranqué el suero y ahí empecé a escuchar los gritos de la madre de Daiana. Mi hijo ya no me decía más nada, sus ojitos se estaban yendo y la enfermera me dijo “tu hijo es maricón”.

Luego Alejandra escondió entre sus prendas el suero que le sacó a su hijo y llamó por teléfono a Raúl, el padre de Máximo y le solicitó que llame a la policía. El hombre se comunicó con la seccional 1 y pidió un móvil para el sanatorio porque “algo raro pasaba”. Cuando llegó el personal policial, Alejandra le entregó el sachet de suero que le generaba muchas dudas. La mujer explicó que recuerda absolutamente todo lo que sucedió y asegura  que hubo ocultamiento de prueba. 

A cinco años de la muerte de Daiana Buratti, sus padres reclamaron frente al Sanatorio del Diagnóstico y fueron acompañados por la mamá de Máximo.

Máximo tiene nueve años y su madre presa de una mezcla de sentimientos en su interior. “Hay alguien que ya no está y es Daiana, yo lo tengo a Máximo pero hay una mamá que ya no tiene a su hija. No es que me sienta culpable pero duele que otra mamá esté pidiendo justicia y yo cuando me levanto veo el rostro de felicidad de mi hijo.”

Máximo juega al fútbol en el Cadi, es un “9 de área” y es el ídolo de su mamá: “Soy la primera en llegar” respondió sin dudarlo cuando se le consultó si asistía a los partidos. “Los defensores la llevan muy mal cuando éste se cruza, es categoría 2010″… dijo, orgullosa de su pequeño deportista.

Por último, Alejandra contó que todo los días de su vida recuerda lo sucedido y que le contó a Máximo lo que pasó aquel día. “El sabe lo que pasó, pero solo me mira, no pregunta, es chico todavía”.