Dolor y congoja en la despedida del padre Pablo Fuentes, párroco de Nuestra Señora de Luján

El cura párroco falleció por coronavirus a los 79 años. El arzobispo Sergio Fenoy dará la misa de despedida al padre Pablo este viernes a las 8:30 en la parroquia.

Fieles se acercaron durante toda la tarde a despedir al padre Pablo en la parroquia Nuestra Señora de Luján, ubicada en Aristóbulo del Valle al 6000.

El padre Pablo Fuentes, cura párroco de la parroquia Nuestra Señora de Luján ubicada en la avenida Aristóbulo del Valle al 6000, murió a los 79 años víctima del coronavirus. La partida del sacerdote genera mucho dolor genera en una gran cantidad de fieles que este jueves se acercaron a darle la última despedida.

El sacerdote había nacido el 10 de marzo de 1941 en la comunidad autónoma española Castilla y León, en el pueblo Aguilar del Campo. Hacía unos 8 años que el sacerdote se había puesto al frente de esa comunidad.

Alrededor de las 16.30 el cuerpo del padre Pablo llegó a la parroquia y desde ese momento es velado en el lugar. "El lema del padre Pablo era "cuidados sí, miedo no", y continuaremos con eso. Vivía para la gente. Inclusive con la pandemia seguía recibiendo y conteniendo a la gente", contó Griselda, catequista y colaboradora, a través del móvil de Aire de Santa Fe.

El viernes a las 8.30 se espera la asistencia del Arzobispo Sergio Fenoy que dará la misa de despedida. La ceremonia será presencial y también transmitida a través de las redes sociales de la iglesia.

Bajo protocolos de prevención, los fieles se acercaron a la parroquia a despedir al padre Pablo Fuentes.

"Es un momento muy doloroso para toda la comunidad. El 20 de octubre el padre ya había empezado con síntomas, estuvo aislado en la casa parroquial y luego debió ser hospitalizado. Además de todas sus iniciativas para bien de la comunidad, el sacerdote iba a inaugurar el 2 de noviembre un Cenizario para que la gente pudiese depositar los restos de familiares en la parroquia", contaba Fabiana, otra colaboradora de la parroquia.

La entrevistada manifestó que el sacerdote era hipertenso y tenía diabetes. Lo recuerda como una persona muy alegre y que siempre estaba dispuesto a ayudar y a hacer cosas. "La Casita de Luján para personas en situación de calle, seguía con la obra de "Lugares santos y apacibles" que traía desde Cuba. Una persona carismática, creíble, te acompañaba y te dejaba ser. Nos quedan el amor y sus obras".

Con palabras simples y grandes gestos, el sacerdote Pablo Fuentes se ganó el cariño de toda la comunidad