Crisis en discapacidad: "Son 65 los chicos que no pueden ir a Un Mundo Especial"
"Llegar al límite de cerrar no se vivió nunca", dicen familiares de chicos que asisten a "Un Mundo Especial", institución con 29 años de trayectoria en Santa Fe que se encuentra en crisis por la falta de aportes nacionales.
"Ya no sabemos que puerta tocar"; el relato de las familias de los chicos que asisten a "Un Mundo Especial".
La crisis en el sistema de discapacidad en Argentina golpea con fuerza en Santa Fe. La institución “Un Mundo Especial”, con 29 años de trabajo en la atención de personas con discapacidades severas, atraviesa una situación límite que obligó a suspender la atención de 65 concurrentes. Detrás de esa decisión hay meses sin pagos del programa nacional Incluir Salud y una cadena de incumplimientos que afecta a profesionales, transportistas y familias.
Cecilia, mamá de Amarú —un joven de 18 años con discapacidad—, expuso el drama en primera persona. “Nunca se había llegado al límite de cerrar las puertas y dejar a los chicos sin atención. Es un momento muy doloroso e incierto”, describió.
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Falta de pagos y servicios paralizados
El principal problema radica en la interrupción de pagos de Incluir Salud desde diciembre de 2025. Esto dejó sin ingresos a los trabajadores del centro, quienes llevan al menos dos meses sin cobrar sus salarios.
La consecuencia es directa: desde el 18 de marzo, los jóvenes dejaron de asistir. “No están pudiendo ir 65 chicos. Los profesionales tuvieron que priorizar el hogar, donde viven 27 personas sin familia, y dejar sin atención a los demás”, explicó Cecilia.
La crisis también alcanza a transportistas, que dejaron de prestar servicio por falta de pago y el aumento de costos. “Es una cadena que se corta por lo más delgado”, resumió.
El impacto en las familias
La suspensión de actividades no solo afecta a quienes asisten al centro, sino también a sus familias, que deben reorganizar su vida cotidiana sin el acompañamiento terapéutico.
“Las rutinas son fundamentales. Amarú tenía su espacio, sus compañeros, su tratamiento. Todo eso se desarmó y genera una angustia que él no puede expresar con palabras”, contó su mamá.
Además, remarcó que las familias no pueden reemplazar el trabajo profesional: “Uno busca alternativas, pero no es terapeuta. Es un parche, no una solución”.
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Reclamo al Estado y cuestionamientos al ajuste
Cecilia fue contundente al señalar la responsabilidad estatal: “No puede ser que las familias tengamos que sostener esto con rifas o ventas. Es una obligación del Estado garantizar estas prestaciones”.
También cuestionó el ajuste en discapacidad en el marco del equilibrio fiscal: “No creemos que el presupuesto destinado a discapacidad lleve a la bancarrota al país. Es una porción mínima, pero fundamental”.
Movilizaciones y pedidos urgentes
Ante la falta de respuestas, familiares y trabajadores impulsaron acciones para visibilizar la problemática. El jueves 23 de abril realizaron un abrazo simbólico en “Un Mundo Especial”, con amplia participación.
Este martes, la protesta se replicó en el centro educativo terapéutico “Mi Lugar”, ubicado en Recreo, donde también se expresó la preocupación por el deterioro del sistema.
“Ya no sabemos qué puerta tocar. Hay una sensación de abandono muy grande”, sostuvo Cecilia.
Una crisis que se replica en todo el país
La situación no es aislada. Según advierten las familias, el problema se extiende a nivel nacional y pone en riesgo la continuidad de múltiples instituciones.
“Esto no le pasa solo a mi hijo. Está ocurriendo en todo el país. Si no hay respuestas, hay un colectivo de personas que queda completamente desprotegido”, alertó.
Mientras tanto, el tiempo corre. Sin financiamiento, sin servicios y con la incertidumbre en aumento, el futuro de “Un Mundo Especial” —y de decenas de personas que dependen de él— sigue en riesgo.
