En Argentina sólo hay 4,24 enfermeros cada 10 mil habitantes
La necesidad de contar con un adecuado recurso humano en calidad y cantidad es un problema presente en todos los países del mundo y Argentina no es una excepción. De acuerdo a cifras publicadas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en 2018, Argentina posee una de las tasas más bajas de enfermeros por habitante en la región con 4,24 enfermeros cada 10.000 habitantes, mientras que Chile tiene 22 cada 10.000; Uruguay 18,9; Paraguay 14,6; Brasil 7,1 y Bolivia 5,1. Entre los países que poseen mayor cantidad de enfermeros se encuentran Estados Unidos con 111,4 enfermeros cada 10.000 habitantes y Canadá con 106,4.
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Según datos oficiales del Sistema de Información Sanitario Argentino (SISA), que depende del Ministerio de Salud de la Nación, actualmente existen 179.170 enfermeros matriculados; de ese total, 19.730 son licenciados, 73.373 son técnicos y 86.073 auxiliares. Estos últimos representan casi el 50% del plantel general.
El panorama continúa siendo alarmante, dado que según datos de la OPS en Argentina la proporción de enfermeros por médico es de 0,56 enfermeros cada médico, cuando la meta propuesta por la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de, al menos, un enfermero por cada médico. Quince países (34%) de América Latina, entre ellos Argentina, aún no cumplen esa meta. El déficit de enfermería en todo el país es de gran preocupación, ya que sin enfermería no hay cuidado y es inimaginable pensar en ello.
Los cambios actuales son vertiginosos, y la enfermería no se encuentra ajena a éstos. La profesión está en proceso de trasformación en relación a su imagen y visión social y se está consolidando cada vez más. Como profesión es un eslabón fundamental en un equipo de salud donde todos los integrantes trabajan para lograr el bienestar de las personas a las cuales se les brinda un servicio. Por ello es importante trabajar activamente en estrategias que aumenten la oferta de profesionales; entre ellas mejorar su retribución asistencial, gerencial, en docencia e investigación, promover su status social y difusión de la carrera académica. También es fundamental lograr una distribución oportuna y adecuada de planteles de enfermeras según el grado de complejidad de los pacientes y propiciar ambientes donde el personal de enfermería pueda estar emocionalmente contenido.
