“Que Dios y la Patria me lo demanden”

“Juro por Dios, la Patria y los Santos Evangelios desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de vicepresidente de la Nación. Y observar y hacer observar fielmente la Constitución. Si así no lo hiciere, que Dios y la Patria me lo demanden.

Prometiendo respetar la Constitución, el 10 de diciembre de 2011 Amado Boudou asumía como vicepresidente del segundo mandato de Cristina Kirchner. En el Congreso hubo papelitos, cantitos y gritos: “Patria sí, colonia no”. Lejos de la fórmula pronunciada en aquel día, casi siete años después la Justicia encontró a Boudou culpable por los delitos de cohecho pasivo (coimas) y negociaciones incompatibles con la función pública, en el caso que investigó la venta irregular de la ex-Ciccone Calcográfica.

“No saben lo lindo que es tener vicepresidente”, había afirmado unos días después Cristina Fernández en una visita a Mendoza, haciendo referencia indirecta a su anterior compañero de fórmula, Julio Cobos, quien había llegado como aliado de la UCR para sumar votos y ganar la elección, pero cuyo consenso duró apenas seis meses, hasta que votó en contra de la Resolución 125.