Los diputados de la oposición aprovecharán el cara a cara con el funcionario para arrinconarlo con las inconsistencias entre su declaración jurada y el nivel de vida que mantiene desde que forma parte del Gobierno. Y, de paso, aprovecharán la ocasión para ponerlo entre la espada y la pared con otras causas de corrupción que salpican al presidente y a su entorno más cercano, con el presunto cobro de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad y el Caso $LIBRA a la cabeza.
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Se estima una sesión de al menos seis horas, anticipan desde la presidencia de la Cámara de Diputados, a cargo de Martín Menem. En primer lugar, expondrá el jefe de Gabinete sobre los aspectos más sobresalientes de la gestión y, acto seguido, habrá tres tandas de preguntas de las bancadas opositoras, intercaladas por veinte minutos de respuestas por parte del funcionario.
En el oficialismo se respira cierta incomodidad ante el espectáculo que podría ofrecer el recinto convertido en una batalla campal entre Adorni y las fuerzas de la oposición. La preocupación es más palpable entre los aliados del bloque libertario; de hecho, el jefe de la bancada del PRO, Cristian Ritondo, advirtió sobre los riesgos de que la sesión “se convierta en un show”.
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“Vamos a ver un show por parte de la oposición y por parte del oficialismo. No creo que ayude para nada”, se lamentó el diputado Cristian Ritondo respecto a la visita del jefe de Gabinete al Congreso.
“Vamos a ver un show por parte de la oposición y por parte del oficialismo, no sé si es para ver y comprar pochoclos porque afecta a la política y la visión de la gente sobre el Congreso. No creo que ayude para nada”, dijo Ritondo.
Los bloques opositores más duros buscarán convertir la sesión en una virtual interpelación al jefe de Gabinete por las acusaciones que investiga la Justicia. Empero, todavía no hay una estrategia unívoca sobre cómo encarar la sesión: hay quienes sostienen que las preguntas deberían apuntar exclusivamente a la situación judicial del funcionario, el fusible más débil que tiene el Gobierno, sostienen. Otros creen, en cambio, que la oposición debería aprovechar el escenario para dejar expuestos los aspectos más criticados de la gestión libertaria, como la situación la caída del salario y del empleo, el incumplimiento de las leyes de discapacidad y financiamiento universitario, las falencias en la cobertura de PAMI, entre otros puntos.
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El oficialismo, en tanto, se prepara para ir al choque. “Vamos a ir a la guerra”, sintetiza un legislador libertario. La idea: contraatacar con cuestionamientos sobre las inconsistencias patrimoniales de dirigentes de otros espacios y apostar a la confrontación para desordenar el debate en el recinto.