Cómo fue la transformación de Nicolás Maduro ante el juez, según un testigo directo en la Corte de Nueva York
Nicolás Maduro ingresó confiado a la audiencia judicial en Nueva York, pero salió con su rostro atribulado. Distinta fue la reacción de su esposa, Cilia Flores.
Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecieron ante una corte federal en Nueva York.
El abogado Nizar El Fakih es venezolano, vive y trabaja en la ciudad de Nueva York y fue uno de los pocos testigos directos de la audiencia que tuvo a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, como protagonistas centrales.
"Al momento de su entrada, Maduro llegó diciendo Happy New Year tres veces, para sorpresa de todos los que estaban allí. Mientras tanto, fue visualizando toda la sala, generó contacto visual con los que estábamos allí, trató de identificar el lugar, miró hacia todos los costados. Se lo notaba, como dirían los argentinos, canchero, seguro", relató el abogado.
En un principio, Maduro intentó exponer su posición, argumentar por qué se considera inocente de los cargos. Pero el juez lo frenó y le ordenó que se limitara a responder, por sí o por no, a las preguntas que se le estaban realizando.
"Allí, Maduro más bien empezó a lucir nervioso, un poco errático", remarcó El Fakih.
- De manera muy escueta, ¿podría describir el rostro de Maduro al ingresar a la sala y el rostro de Maduro al terminar la audiencia?
- Sí, yo creo que su primer rostro fue una persona confiada. Y el segundo fue el de una persona que había asimilado la magnitud del problema en el que estaba.
Maduro, y una audiencia que duró más de lo habitual
"Fue una audiencia mucho más larga de lo habitual. Estas son audiencias para la lectura de los derechos y la lectura de los cargos, que generalmente toman unos 20 minutos, unos 30 minutos, a más tardar", explicó el abogado.
Y agregó: "Esta audiencia se extendió casi por el doble o tres veces más de ese tiempo. Entre otras razones, por las dificultades que hubo, la interpretación simultánea del inglés al español. Y porque Maduro no se limitó al principio a responder las preguntas de rigor hace el juez, sino que intentó argumentar algunas cuestiones de fondo que no estaban siendo consultadas".
"Cuando se le preguntó si era Nicolás Maduro Moro, comenzó a responder que él era el presidente legítimo de Venezuela, llegó a argumentar que era una especie de prisionero de guerra. Fue entonces cuando el juez lo llamó al orden... Maduro siguió insistiendo y se vivieron momentos un poco tensos".
juez juicio a maduro en estados unidos alvin
El juez Alvin Hellerstein llamó a la orden a Nicolás Maduro y le ordenó que se limitara a responder a las preguntas que se le estaban realizando.
- ¿Cómo lo vio a Maduro a lo largo de la audiencia?
- Hubo varios momentos, porque fue una audiencia larga. Al momento de su entrada, él llegó diciendo Happy New Year tres veces, para sorpresa de todos los que estaban allí.
Cuando él logra hacer su primera intervención y el juez, de una manera muy contundente, muy determinante, lo manda sentar y le dice que responda a lo que se estaba preguntando, creo que Maduro empieza a asimilar y a entender la seriedad del juez y del recinto en el que se encontraba.
Maduro empezó a lucir nervioso, un poco errático... Y eso generó nerviosismo, fue muy obvio cómo empezó a generarse una versión de Maduro diferente.
- Pasó de "Yo soy presidente" a una persona que probablemente quede detenida de por vida.
- Sí, yo creo que hay un proceso de asimilación... De entender, finalmente, que más allá de la detención, está enfrentando un juicio. En el caso de Maduro y de su esposa, eso fue muy obvio ayer.
Yo creo que ellos están en el proceso de asimilación de lo que está ocurriendo. Particularmente Maduro, eso fue muy obvio, por ese cambio que fue muy notable, del Maduro que entró a la sala, al Maduro que luego salió de la sala.
En el caso de Cilia fue diferente. Cuando ella entró en la sala, fue muy difícil generar, por ejemplo, un contacto visual para verle el rostro.
En la sala, el jurado trata de ver a los acusados, observar el rostro, hacer contacto visual para establecer cómo se encuentra la persona, sus reacciones, sus gestos al momento de dirigirse a la Corte.
Pero en el caso de Cilia fue muy difícil. Ella entró mirando hacia abajo, con el rostro casi siempre en una posición muy cerrada.
Su postura siempre fue sentada, mirando hacia la mesa. Y luego, al responderle al tribunal, solo se limitó a responder exactamente lo que el juez le preguntaba.
Al inicio, incluso, la voz no le salía... todo lo cual denota, evidentemente, un nerviosismo, un proceso de estar entendiendo mucho más, de una manera más clara, lo que estaba por venir.