Pintaron una estrella amarilla para recordar un choque fatal ocurrido 13 años atrás
Redacción Aire Digital
Los familiares y amigos de Rubén Miño y Diego López pintaron estrellas amarillas en la intersección de las calles Aristóbulo del Valle y Ángel Casanello donde hace 13 años los jóvenes fueron atropellados por un auto conducido por un adolescente menor de edad que estaba alcoholizado.
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El caso remonta al 7 de enero de 2006, cuando Rubén y Diego volvían de festejar el día de Reyes en la costanera y fueron embestidos por un joven que iba manejando bajo los efectos del alcohol y acompañado de varios amigos. El desenlace fue fatal.
A partir de los reclamos de los familiares y las diversas marchas que realizaron en su momento en busca de Justicia, el joven Luciano Sidor fue a juicio y se le impuso una condena a tres años de prisión y 10 años de inhabilitación para manejar cualquier tipo de vehículo. Además, debió realizar tareas comunitarias en una parroquia local.
Este domingo, la familia de los jóvenes fallecidos volvieron a plantear que la pena impuesta a Sidor no fue suficiente ya que según su entender, no la cumplió como corresponde. “Esto no fue un accidente, fue un borracho que les quitó la vida a nuestros hijos. Le prohibieron manejar cuando ni siquiera tenía licencia porque era menor, y a la iglesia iba a jugar a la pelota”, se quejaron los familiares de las víctimas.
Además, exigieron que se modifiquen las leyes nacionales para así proteger a las demás personas que puedan terminar con el mismo destino que sus hijos. En esa linea, reclamaron que haya tolerancia cero en los controles de alcoholemia locales. “Hace trece años luchamos para que esto no vuelva a pasar. Si vas a manejar no tomes y si tomás no manejes”, expresaron.
Por el móvil de Aire de Santa Fe, la madre de Rubén contó que la situación fue horrorosa ya que destruyó a toda la familia. “Quedamos todos mal, nos mató en vida”, indicó. La mamá de Diego agradeció la convocatoria y el apoyo de la gente que participó de todas las movilizaciones y dijo que buscan “Justicia por toda la gente a la que matan como si fueran perros y los dejan tirados en la calle.”La vida de ellos al igual que la de nuestros hijos, vale”, destacó.
Por último, los padres de los jóvenes que hoy tienen sus estrellas amarillas pintadas la calle sostuvieron que “si conducís alcoholizado es como si manejaras un revolver. Si pasa algo le arruinas la vida a los demás y eso no se paga con nada”.
