En uno de los tramos de la declaración, los fiscales le preguntaron si él, Vaudagna, había cobrado dinero a cambio de motorizar todo el aparato del Estado –en este caso ARCA- para extorsionar a un financista. Vaudagna dijo que participó de la maniobra porque “esperaba una retribución”.
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Los fiscales quisieron saber de quién había cobrado ese soborno. Pero en ese punto Vaudagna volvió a excusarse en su llamativa falta de memoria. Afirmó que no habían sido ni Bailaque ni Whpei. “¿Entonces, quién, un tercero. Quién era?”, quisieron saber los funcionarios del Ministerio Público. Hizo un silencio bastante extenso y movió la cabeza, como se ve en el video de la declaración. “No lo recuerdo”. Esto generó cierto fastidio en sus interrogadores, que veían que el “arrepentido” se perdía en sus llamativas lagunas.
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Vaudagna admitió que en un asado en la casa del juez Marcelo Bailaque tramaron la extorsión contra un empresario.
De acuerdo a fuentes ligadas a la causa, a Iglesias le habrían pedido 200.000 dólares a cambio de que la causa en su contra por lavado de dinero, a raíz de un anónimo inventado, quedara paralizada. Según estas fuentes, Iglesias llevó en un sobre 40.000 dólares a una reunión que mantuvo con Whpei en el Museo de la Democracia. Pero aún no está claro, si hubo más pagos hasta llegar a los 200.000 dólares, que era la suma que le reclamaban.
Lo que analizaron los fiscales es que después de ese primer pago, que fue luego de los allanamientos que Bailaque ordenó contra Iglesias y Oneto, la causa quedó paralizada hasta que salió el fallo de la falta de mérito. No había ningún elemento nuevo en la causa para que se llegara a esa instancia. La presunción es que el dinero fue el motivo para que el caso se planchara. Pero en su declaración, Vaudagna evitó decir quién le habría dado una “retribución” por sus tareas en la AFIP para que se iniciara el expediente contra Iglesias.
Vaudagna habló que Whpei era un hombre de “mucho poder”, con llegada altos dirigentes del kirchnerisno, y con vínculo directo con “Alberto Fernández y Mauricio Macri”. Contó que cuando se inauguró el Museo de la Democracia, él y Bailaque fueron invitados y que estaba Alberto Fernández. También mencionó que Whpei tenía llegada a los servicios de inteligencia. Incluso, dio el nombre de un funcionario que actualmente está en el gobierno nacional.
La declaración de Carlos Vaudagna
Vaudagna contó frente a los fiscales federales que en un asado en 2019 en el quincho de Bailaque se habría tramado la extorsión contra Iglesias, un ejecutivo de la empresa San Cristóbal Seguros que pretendían sacar de carrera de la compañía y que pagara una coima de 200.000 dólares. Sostuvo que se “sobreentendía” que el armado de una causa contra Iglesias era para perjudicarlo en su ascenso en esa compañía donde tenía chances de ser presidente.
Bailaque está siendo investigado en el Consejo de la Magistratura, que pidió la declaración de Vaudagna para avanzar en el análisis de la conducta del juez, cuyo proceso se abrió por la sospecha de favoreció con su inacción a que el jefe narco Esteban Alvarado siguiera con el mando de su organización criminal.
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“En un momento (en la cena) me dicen que me va a llegar un anónimo contra Iglesias, porque, según creo, quería postularse en una compañía de seguros de Rosario. En el asado había un periodista, Fernando Whpei y Bailaque. Me llega la denuncia a AFIP y la llevo al juzgado federal. Después armamos un informe en la AFIP pedido por el juez”, aseguró en este extracto de su extensa declaración Vaudagna, que hasta ahora no se había conocido.
A diferencia de lo que hacía siempre, Bailaque no delegó esta causa armada, según la defensa de Iglesias, en los fiscales federales. Él mismo ordenó allanamientos a fines de octubre de 2019, luego de que funcionarios de la AFIP presentaran un anónimo falso que decía que este empresario lavaba dinero narco.
El acuerdo judicial de Vaudagna
Vaudagna se presentó como arrepentido en marzo pasado y llegó a un acuerdo judicial, que implica que si se logran comprobar sus revelaciones se le impondrá una pena máxima de tres años de prisión, a cambio de suministrar información a los fiscales que investigan a Bailaque, Wahpei, y a otros funcionarios judiciales y de ARCA.
La declaración de Vaudagna fue clave porque, de acuerdo a lo que publicó La Nacion, admitió que se realizó una extorsión contra Iglesias. Hay otros delitos que también se investigan en otras fiscalías, como la de Santa Fe y Reconquista, con otras personas sospechadas.
En su declaración, Vaudagna señaló que los participantes de ese asado, entre los que se encontraba Bailaque, Whpei y un periodista fallecido –que no tuvo nada que ver en la maniobra, simplemente había sido invitado- “comentaron que Iglesias tenía interés de ser presidente de una compañía de seguros. No puedo asegurar que me lo dijeron taxativamente (extorsionar), pero se sobreentendía que era para perjudicar a este sujeto”, aseguró Vaudagna, quien agregó que “Whpei estaba muy interesado y sabía del tema”. “Decía que esto venía de Buenos Aires, de gente muy pesada”, apuntó.
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El Museo de la Democracia de Rosario fue allanado.
La semana pasada, la justicia federal ordenó allanar los domicilios y el Museo de la Democracia, que maneja Whpei. Esto se produjo luego de que Iglesias declarara.
Whpei aparece en esta trama, de acuerdo a la declaración que hizo Iglesias, como una especie de intermediario de Bailaque y de Vaudagna, que tenían dos objetivos aparentes: obtener una suma de dinero para que la causa que habían armado contra lglesias no prosperara y sacarlo de la carrera en la aseguradora San Cristóbal, donde tenía chances de conducir el directorio.
Iglesias contó que Whpei le dijo que era “una causa muy pesada, que podía complicarlo. Hay gente de arriba de Buenos Aires interesada en avanzar. Te podemos dar una mano. Yo tengo llegada al juez y a la AFIP", contó el financista que le transmitió Whpei. El propio Bailaque confesó, cuando la Cámara de Apelaciones de Rosario lo apartó de otra causa en la que estaba involucrado el titular de Asociación Mutual Unión Provincial que era su amigo, y que, incluso, habían viajado a Chile juntos.
Con la documentación que secuestraron los fiscales Juan Argibay y Federico Reynares Solari ahora la justicia federal deberá determinar cuál fue el rol de Whpei en la maniobra. Si los contactos que mantuvo con Iglesias en medio de la extorsión tenían como objetivo establecer algún tipo de negociación.
Hay otra persona que enfrentó allanamientos en el marco de esta saga. Es el abogado tributarista Guillermo Zenclusen, oriundo de Rafaela. Whpei, según contó Iglesias, le exigía que el abogado en la causa por lavado que enfrentaba junto con Jorge Oneto –que habían armado Vaudagna y Bailaque- fuera Zenclusen. Iglesias tenía otros letrados, que cuestionaron la causa que investigaba Bailaque.
Según fuentes de la causa Zenclusen estuvo en una reunión en Rosario de la que participaron también Whpei, Iglesias y uno de sus abogados. De acuerdo a fuentes cercanas a Iglesias, el letrado de Rafaela, que tiene oficinas en Santa Fe y en Buenos Aires, no habría participado de la maniobra extorsiva.
Whpei aparece en otro episodio oscuro, que también tiene como sede el extraño Museo de la Democracia. Esta trama tiene que ver con el manejo de los fondos de la Cooperativa de Estibadores de Puerto San Martín, que tras la caída de Herme Juárez, alias Vino Caliente, a quien lo habían procesado por lavado de dinero, fue intervenida.
Los miembros de la cooperativa, por fuera de Vino Caliente, pretendían que se normalizara la compleja situación legal, luego de dos intervenciones. En mayo de 2021 trabajadores de la cooperativa denunciaron ante la Cámara Federal de Rosario que la intervención, a cargo de Rubén Pasqualino primero y Daniel Sorrequieta después, había transferido 10.000 millones de pesos a la Mutual de Jubilados, Retirados y Pensionados Provinciales, una financiera que pertenecía al Grupo Unión, que está controlada por los hermanos Fernando y Guillermo Wphei, ambos financistas de Rosario, dueños de medios periodísticos y del llamado Museo de la Democracia.
En la recusación, los miembros de la cooperativa de estibadores señalaron que tuvieron una conversación con Fernando Whpei en el Museo de la Democracia en la que les dijo que era amigo del juez Bailaque y que ofrecía tomar el dinero de la cooperativa porque reportaría mejor interés. El dinero había sido transferido al Grupo Unión y al Banco Coinag.
“Fernando Whpei les informó que tenía muy buena relación con el juez Bailaque, jactándose de una estrecha amistad y confianza de muchos años, que habría ofrecido ayudarlos con la normalización de la cooperativa a raíz de su relación con el magistrado y que les iba a facilitar el proceso de regularización de la entidad. Sostuvieron que para lograr ese objetivo Whpei les manifestó que uno de sus abogados sería designado interventor de la cooperativa”, señala la recusación presentada por los estibadores.
Bailaque rechazó la recusación al argumentar que la inversión, es decir el manejo de los fondos por parte de la mutual a cargo de Whpei, decidida por la intervención de la cooperativa, había sido buena y que los fondos estaban protegidos. Pagaban una tasa de interés más alta que los bancos.
La camarista federal Elida Vidal mantuvo el caso en manos de Bailaque, aunque después un fallo de la Cámara Nacional de Casación ordenó, con argumentos lapidarios de Angela Ledesma, revisar el caso. Lo tomó el camarista Fernando Barbará, que consultó a Bailaque si era como decían los estibadores denunciantes amigo personal de Fernando Whpei. El magistrado respondió: "Nunca negué que somos amigos".
Federico Reynares Solari acusó a Bailaque que no expuso su relación con el financista Fernando Whpei cuando era relevante que lo hiciera: en el momento en que los gremialistas denunciaban que precisamente por ese vínculo no podía ser el juez que dispusiera los destinos de fondos millonarios de la cooperativa portuaria. Lo que aparece como trasfondo es que los financistas guionaron la causa para beneficiarse. Y que en esa trama fue clave la relación de “amistad” que tenían con el magistrado.