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El cuerito de la panceta: ¿Qué es y qué pasa si lo comés?

Es lo más duro de la panceta, pero es incómodo para comerlo. ¿Qué se puede hacer?

Si sos fanático de la panceta, seguramente alguna vez te encontraste con ese cuerito duro que rodea las tiras más jugosas. Pero, ¿sabés realmente qué es y si es seguro consumirlo? Te contamos todo lo que necesitás saber sobre esa parte que muchos descartan sin pensarlo.

¿Qué es el cuerito de la panceta?

El cuerito de la panceta es la parte externa de la piel del cerdo que permanece adherida a la grasa durante el proceso de curado. Este componente, que se endurece por la cocción o curado, se mantiene firme incluso cuando la panceta se cocina o se fríe. Aunque su textura es mucho más dura que la parte grasa y magra de la panceta, también tiene su encanto.

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¿Se puede comer sin problemas?

Sí, el cuerito de la panceta es completamente seguro para el consumo. Sin embargo, su textura puede resultar difícil de masticar para algunas personas. La mayoría prefiere retirarlo antes de cocinar la panceta o descartarlo luego de la cocción, pero no hay ningún riesgo en comerlo. Además, en ciertas preparaciones tradicionales, el cuerito se cocina hasta quedar crujiente y se considera un manjar.

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La grase de la panceta, ¿se puede comer?

¿Qué pasa si lo comés?

Comer el cuerito de la panceta no genera ningún problema para la salud. Lo único que podés notar es su textura dura, especialmente si no se cocina adecuadamente. Algunas personas disfrutan de ese contraste crujiente que aporta a diferentes platos. En cambio, si lo preferís más suave, lo ideal es cocinarlo a fuego lento o someterlo a procesos que lo hagan más tierno.

¿Debo sacarlo o dejarlo?

La decisión depende totalmente de tus preferencias. Si te gusta ese toque crujiente y distinto, podés dejarlo y disfrutarlo. Si preferís que la panceta quede más suave, podés retirarlo antes de cocinar.

Tips para cocinarlo mejor:

  • Cocción lenta: Si querés que el cuerito quede tierno, cocinalo a baja temperatura por más tiempo.
  • Fritura rápida: Si preferís un toque crujiente, freí la panceta a fuego medio-alto hasta que el cuerito se dore.
  • Marinados o adobos: Ablandar el cuerito antes de cocinarlo con algún adobo ácido puede hacerlo más fácil de masticar.

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