El método consiste en freír las papas en dos etapas distintas alternando la temperatura. Primero se cocinan a fuego bajo y se logra que queden tiernas. Después se las dejan enfriar y se fríen en aceite bien caliente para lograr una corteza crocante y seca.
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Cómo hacerlo en casa
Para replicar este truco en tu cocina, seguí estos pasos:
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Elegí la papa correcta: las variedades con más almidón, como la papa russet, funcionan mejor.
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Cortalas parejas: para que se cocinen de manera uniforme.
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Primera fritura: en aceite a unos 130°C durante unos minutos, hasta que estén tiernas.
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Dejalas enfriar: este paso es clave para que luego queden bien crocantes.
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Segunda fritura: en aceite a 180°C hasta que estén bien doradas y crujientes.
El truco con vinagre para que las papas fritas salgan crujientes
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El detalle que hace la diferencia
Hay otro truco que también hay la diferencia: secar las papas antes de freírlas. Cuando le queda agua a las papas absorben más grasa, perdiendo esa textura crocante que buscamos.
Siguiendo estos consejos, vas a poder disfrutar de unas papas fritas espectaculares sin que queden empapadas en aceite