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La historia secreta de cómo se gestó el golpe del 24 de marzo de 1976

Te contamos detalles de las horas previas al comienzo de una de las etapas más oscuras de nuestra historia.

El 24 de marzo de 1976 no fue un evento improvisado. Detrás del movimiento de tanques hubo un "plan líquido", reuniones privadas con la Iglesia y un vaticinio sombrío de los Estados Unidos que nadie quiso escuchar. Esta es la trastienda de las horas más dramáticas de Isabel Perón.

La advertencia que llegó de Washington

Meses antes del desenlace, el embajador de EE. UU., Robert Hill, ya había enviado un cable lapidario al Departamento de Estado: la autoridad de Isabel estaba tan socavada que su regreso al poder tras una licencia médica sería el detonante final. Kissinger, en sintonía, rechazaba visitar el país alegando que necesitaría "cuatro divisiones" para su seguridad.

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isabelita de peron

María Estela Martínez Cartas de Perón, más conocida por su nombre de confirmación católica Isabel Perón o Isabelita, es una expolítica y bailarina argentina que fue presidenta de la Nación Argentina desde el 1 de julio de 1974 hasta su derrocamiento el 24 de marzo de 1976.

El "Plan Líquido": una carpeta sin fecha

En las entrañas del Ejército, bajo el mando de Jorge Rafael Videla, se gestaba una estrategia flexible. No buscaban una fecha fija, sino un esquema listo para aplicarse ante cualquier "emergencia política". Los documentos de la época revelan que los militares manejaban cinco opciones:

  • Prescindencia: mantenerse al margen.
  • Bordaberrización: un esquema similar al uruguayo.
  • Interinato: que Ítalo Luder tomara el control real.
  • Acefalía: forzar la renuncia.
  • Golpe total: la opción que finalmente prevaleció.

"Muchachos, no me lo silben a Mondelli"

El clima económico era asfixiante. Con una inflación que tocaba el 20% mensual y un dólar paralelo disparado, la base social del peronismo se resquebrajaba. En un acto desesperado en la CGT, Isabel pidió clemencia para su ministro de Economía con una frase que marcó su soledad política: "no me lo silben mucho al pobre Mondelli".

El canciller Raúl Quijano y su colega Henry Kissinger en la residencia del embajador argentino en los EE.UU.

El canciller Raúl Quijano y su colega Henry Kissinger en la residencia del embajador argentino en los EE.UU.

"La perdiz cayó en el lazo": el engaño final

La madrugada del 24 de marzo, el plan se ejecutó con precisión quirúrgica bajo el nombre clave de Operación Aries. El engaño para detener a la presidenta incluyó una puesta en escena digna de una película:

  • El helicóptero: se le pidió a Isabel que viajara de Casa Rosada a Olivos por aire por "seguridad".
  • La falsa falla: en pleno vuelo, el piloto alegó un desperfecto técnico para aterrizar en Aeroparque.
  • La sentencia: al bajar, el general Villarreal le comunicó que estaba destituida.

Las últimas palabras de Isabel

Ante la noticia, la presidenta intentó una negociación de último minuto ofreciendo entregar cuatro ministerios a los militares y cerrar el Congreso. La respuesta de los oficiales fue fría: "Señora, a usted le han dibujado un país ideal, un país que no existe".

A la 1:50 de la mañana, mientras la ciudad dormía, un avión partía hacia Neuquén con la mujer que, hasta hacía minutos, ostentaba el mando del país.

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