La candidata del Partido Pueblo Soberano, Laura Fernández, se impuso con amplitud en las elecciones presidenciales de Costa Rica y se consagró como la nueva presidenta en primera vuelta, según los datos oficiales difundidos por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).
De acuerdo con los primeros resultados, Fernández alcanzó el 53,01% de los votos, superando con una amplia ventaja a Álvaro Ramos, quien obtuvo el 30,06%. El resultado le permitió evitar el balotaje previsto para abril, ya que el sistema electoral costarricense exige superar el 40% de los votos válidos para ganar en primera ronda.
Expertos en política regional coinciden en que la elección consolidó la continuidad del proyecto oficialista, en una jornada marcada por una alta organización institucional y estabilidad democrática.
Con 39 años, Fernández llegó como favorita tras liderar los sondeos previos y construyó su campaña bajo la idea de profundizar las políticas impulsadas por el presidente saliente, Rodrigo Chaves, de quien se presentó como su principal heredera política.
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La candidata obtuvo una amplia victoria y se consagró en primera vuelta. Sucederá a Rodrigo Chaves.
Por su parte, Álvaro Ramos (42), referente del Partido Liberación Nacional, quedó segundo. Si bien había formado parte del actual gobierno, tomó distancia tras ser desplazado por diferencias internas, lo que lo posicionó como la principal opción opositora.
En tercer lugar se ubicó Claudia Dobles (45), ex primera dama y figura vinculada a la agenda ambiental, quien centró su propuesta en temas como la movilidad eléctrica y el desarrollo urbano sostenible, ejes que ya había impulsado durante la gestión de Carlos Alvarado.
Más de 3,7 millones de ciudadanos estuvieron habilitados para votar entre 20 candidatos, en una elección que contó con 7.154 juntas receptoras, distribuidas en escuelas, cárceles, hogares de ancianos y 49 consulados en el exterior.
Especialistas en sistemas electorales destacaron que el proceso se desarrolló con transparencia y normalidad, con una participación estable durante toda la jornada y sin incidentes relevantes, lo que refuerza la tradición democrática del país centroamericano.