"Sleep divorce", una tendencia que crece a nivel mundial: ¿de qué se trata?
El debate sobre el “divorcio del sueño”, conocido en inglés como “sleep divorce”, sigue ganando atención en redes sociales.
Esta tendencia no es nueva y tiene sus raíces en diferentes períodos históricos.
El término “sleep divorce” no se refiere a una separación real entre dos personas, sino a la decisión consciente de en camas separadas o incluso en habitaciones distintas aunque la pareja mantenga la relación.
Según un artículo de American Academy of Sleep Medicine (AASM), “más de un tercio de los estadounidenses dicen que ocasional o consistentemente duermen en otra habitación para acomodar a su pareja”.
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La revista publicó que esta práctica “consiste en que las parejas duerman aparte para mejorar la calidad del sueño al evitar ronquidos, horarios distintos o inquietud al dormir”.
La tendencia reciente de dormir en camas o habitaciones separadas busca mejorar la calidad del sueño y la convivencia.
¿Por qué crece esta tendencia?
Varios factores explican el auge del sleep divorce:
Diferencias de horario o patrón de sueño: uno de los dos puede acostarse o levantarse muy temprano, lo que interrumpe al otro.
- Ronquidos, apnea u otros disturbios del sueño: cuando uno de la pareja ronca, se mueve en la cama o altera el descanso del otro, dormir aparte se vuelve una solución.
- Preferencias distintas de ambiente para dormir: temperatura, luz, colchón, sonidos; cada uno tiene requisitos distintos para conciliar el sueño.
- Toma de conciencia sobre la importancia del sueño: se valoran más la calidad del descanso y su impacto en la salud y en la relación.
¿Cuáles son los beneficios y los riesgos?
- Mejora del descanso individual: dormir sin interrupciones del compañero puede aumentar la cantidad y calidad del sueño.
- Menos tensiones por la mañana: según estudios, la falta de sueño empeora la regulación emocional, incrementa irritabilidad y discusiones de pareja.
- Refuerzo de la autonomía dentro de la pareja: permite que cada cual cuide su propio ciclo de descanso sin que ello signifique menos compromiso afectivo.
Riesgos o aspectos a considerar
- Puede generar percepción de distancia emocional si no se acompaña de comunicación y rituales de unión.
- No es para todos: algunas parejas necesitan la cercanía física como parte de su vínculo; el cambio debe consensuarse.
- Curtir el “dormir juntos” como única manifestación de intimidad puede quedar desprotegido; hay que cuidar otros momentos de conexión.
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¿Cómo aplicar esta decisión de modo sano en la pareja?
- Dialogar abiertamente sobre los motivos: ronquidos, horarios, calidad del sueño, ambiente de la habitación.
- Establecer acuerdos claros: por ejemplo, dormir juntos determinados días, o tener rituales previos al descanso en común (leer, hablar, ver una serie) aunque luego cada uno vaya a su cama o cuarto.
- Crear espacios complementarios de intimidad: compartir la noche no significa únicamente compartir la cama. Priorizar “tiempo juntos” en otro momento del día.
- Verificar factores de salud del sueño: ronquidos fuertes o apnea del sueño pueden requerir consulta médica, lo que puede mejorar la situación sin necesidad de separación física.
Este fenómeno hace referencia a la decisión de dormir en camas o habitaciones separadas con el objetivo principal de mejorar la calidad del descanso.
¿Qué dicen los números y cómo se ve esta tendencia globalmente?
- Según la AASM, más de un tercio de los adultos estadounidenses reportan dormir en una habitación distinta de su pareja para acomodar su descanso.
- Un artículo de Global News informa que en Canadá y otros países la práctica es cada vez más común, y se entiende como una estrategia para cuidar la salud y la relación.
- En Australia, encuestas recientes muestran que ver dormir aparte se vuelve una opción para muchas parejas que experimentan problemas del sueño recurrentes.
