5 pasos prácticos para "maternar" a tu niño interior y sanar heridas del pasado, según la ciencia
La ciencia de la autocompasión: cómo convertirte en el adulto que necesitabas cuando eras chico para transformar tu presente y tus vínculos.
El encuentro con nuestro niño interior: un paso fundamental para convertirnos en el adulto que necesitábamos.
El concepto de "re-parenting" o "re-paternidad" se volvió tendencia en la psicología moderna, pero no es solo una frase de moda. Es una técnica terapéutica poderosa que consiste en darnos a nosotros mismos, hoy como adultos, el cuidado, la validación y los límites que nos faltaron en la infancia.
Sanar no significa borrar el pasado, sino aprender a convivir con ese "niño interior" herido para que deje de tomar las decisiones por nosotros. Aquí te compartimos 5 pasos clave para iniciar este proceso de sanación.
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Claves para sanar tu niño interior en tu adultez
1. Identificá los "disparadores" de tu niño interior
El primer paso es notar cuándo reaccionás como un niño y no como el adulto que sos. Si un comentario de tu jefe te hace sentir un vacío devastador o si una discusión con tu pareja te genera un miedo irracional, ahí está tu niño interior.
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La práctica: Cuando sientas una emoción desproporcionada, frená y preguntate: "¿Qué edad siento que tengo en este momento?". Reconocer la herida es el 50% de la cura.
2. Validá tus emociones sin juzgarlas
Muchos crecimos escuchando frases como "no llores por esa pavada" o "no es para tanto". Eso nos enseñó a ignorar lo que sentimos. Maternarte significa hacer lo contrario.
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La práctica: La próxima vez que estés mal, no te reprimas. Decite a vos mismo: "Es válido que te sientas así. Tenés derecho a estar triste/enojado y yo estoy acá con vos".
3. Establecé límites saludables (autocuidado)
Un "padre" sano no solo da mimos, también pone límites. Si permitís que otros te pasen por encima o si te sobreexigís hasta el agotamiento, estás descuidando a tu niño interior.
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La práctica: Aprendé a decir "no" sin culpa. Poner un límite es una forma de decirle a tu niño interior: "Yo te voy a proteger, no voy a dejar que nadie te lastime de nuevo".
4. Creá rituales de seguridad y juego
La falta de amor en la infancia suele robar la capacidad de disfrutar. Sanar implica recuperar el espacio para el juego y la seguridad.
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La práctica: Buscá una actividad que te conecte con el placer puro: pintar, bailar, jugar con una mascota o simplemente tomarte un café sin mirar el celular. Creá un ambiente en tu casa que se sienta como un "refugio" seguro.
5. Hablate como le hablarías a alguien que amás
Observá tu diálogo interno. ¿Te tratás con crueldad cuando te equivocás? Esa voz suele ser la repetición de los adultos que te criaron.
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La práctica: Empezá a cambiar el tono. Si cometés un error, en lugar de decirte "soy un inútil", intentá con: "Te equivocaste, pero estamos aprendiendo. Vamos a intentar arreglarlo juntos".
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La importancia de la constancia
El proceso de "maternarse" no ocurre de la noche a la mañana. Es una práctica diaria. Como dice la neurociencia, la neuroplasticidad nos permite cablear de nuevo nuestro cerebro hacia la seguridad y el amor propio.
Si sentís que las heridas son muy profundas, el acompañamiento de un profesional de la salud mental es fundamental para guiar este proceso de reconstrucción.
FUENTE: Asociación Americana de Psicología (APA), Dr. Nicole LePera ("The Holistic Psychologist") y estudios sobre autocompasión de Kristin Neff.
