Martin bossi sobre Bad Bunny como producto de la globalizacion y la decadencia cultural:
Bossi apuntó directamente a la falta de identidad que percibe en la globalización musical: "Hoy hay tanta globalización que yo no distingo las voces ni los ritmos. Cantan por ahí como si hubieran nacido en Costa Rica y nacieron en Hurlingham". Para el actor, la pérdida de los sellos personales de artistas argentinos es el gran mal de esta época.
LEER MÁS► Por qué Bad Bunny borró todas sus fotos tras el show en el Super Bowl
El contraste: de la épica al balbuceo
El punto más alto de su descargo fue la comparación entre los íconos del rock y el "Conejo Malo":
"Viste como Freddy hacía... 'I want you'. Él hace... [balbucea]. El chabón bosteza, no tiene ni ganas de cantar, y este la hace... [realizando el gesto de contar billetes]".
Bossi ridiculizó la forma de cantar de Bad Bunny, cuestionando la profundidad de sus letras: "¿En la guagua qué? En la guagua de la la la de tu perfume. En la guagua, en el camión quedó el aroma del perfume que usás".
LEER MÁS► Bad Bunny hizo historia en el Super Bowl: el detalle cultural que emocionó a todos los latinos
Redes sociales: un historial de polémicas que no da tregua
Tras su reciente actuación en el Super Bowl, los usuarios en redes sociales no tardaron en "revivir" estas críticas de Bossi y otros episodios que han marcado la carrera del artista en los últimos años.
Críticas por el uso del español: los sectores más conservadores en Estados Unidos aprovecharon el descontento del Super Bowl para reflotar viejas quejas sobre su negativa a cantar en inglés, calificándolo de "excluyente".
El Super Bowl como detonante
Embed - BAD BUNNY, LADY GAGA e RICKY MARTIN: Half-Time Show del SUPER BOWL LX | DAZN
La actuación de ayer fue el escenario perfecto para que sus detractores —desde figuras políticas como Donald Trump hasta artistas conservadores— se unieran en un mismo discurso: la supuesta "decadencia cultural" y la cultura woke. Mientras sus fans defienden su autenticidad, la nota de Bossi de hace tres años parece haber anticipado un debate que hoy está más vivo que nunca.