El déficit turístico crece 27% y supera los u$s 9.000 millones
El informe destaca que en el mes la cuenta corriente cambiaria arrojó un déficit de u$s 2.258 millones y muestra que se desaceleró el ingreso de capitales (que había marcado récord en septiembre, al llegar a u$s 2.049 millones, con alta preeminencia de los ingresos financieros especulativos). Pero sobre todo confirma el incremento de los gastos de argentinos por viajes al exterior, con la sangría de recursos que eso supone.
El rojo neto de la cuenta de “Viajes, pasajes y otros pagos con tarjeta” registró otro aumento interanual de 7% ese mes, con egresos brutos por u$s 965 millones contra ingresos por u$s 142 millones.
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Así, en lo que va de 2017 el balance de divisas llegó a los u$s 9.030 millones, cuando había sido de u$s 7.116 millones a esta altura de 2016.
Esta variación está en línea “con los datos de la Encuesta de Turismo Internacional del Ministerio de Turismo y el INDEC, que muestran un fuerte aumento de los egresos netos de turistas para enero-septiembre”, dice el BCRA.
Siguiendo esta tendencia, el déficit de la cuenta turística superaría este año los u$s 11.000 millones, alcanzando un nuevo récord, y el rubro se convertirá en el mayor aportante al fuerte saldo negativo con que cerrará la cuenta corriente cambiaria.
Para el economista Gabriel Caamaño, este rojo es “una de las consecuencias inevitables del atraso cambiario al que induce el esquema de financiar buena parte del alto déficit con deuda externa”.
El mayor aporte al desbalance lo hace el “turismo shopping “, por el diferencial de precios que conserva la economía local respecto de otras de la región y el mundo.
Según datos recientes, los gastos de los argentinos con tarjeta de crédito en Chile alcanzaron los u$s 1.000 millones en los últimos 12 meses. El consultor Federico Muñoz explica que “el grueso son compras de gente que va de paseo y aprovecha para cambiar el guardarropa y traer una TV o un celular, aunque la brecha de precios en ese caso se está cerrando ahora por la reducción local de impuestos”, aclara.
Muñoz es crítico del doble perjuicio que padece el sector turístico aquí pese al aporte que le hace a la economía. “En general, la industria disfruta de una protección frente a la competencia extranjera en forma de aranceles y diversas barreras. Pero para el turismo, pese a su importancia estratégica, no hay barrera o arancel que entorpezca los viajes al exterior, pese a que muchos de estos viajes están incentivados por los resultados que el esquema de protección a los productores de bienes transables locales tiene sobre los precios”, explica.
“El sector representa cerca del 8% del PBI y es muy importante para el empleo. Con el tipo de cambio real relativamente bajo de los últimos años, aquí se encarecieron los precios en dólares, a la vez que aumentó el poder adquisitivo de nuestros salarios en el exterior. Así se castigó al turismo receptivo y alentó al emisivo”, alertó en un informe la Fundación Mediterránea, que observa al sector afectado por la situación.
El déficit está vinculado al creciente saldo negativo entre el egreso y el ingreso de turistas. “La proyección para este año da entre 11 y 12 millones de viajes al exterior, contra 10 millones en 2016 y 7 millones en 2015”,observó el economista Santiago Rossi. Como los arribos se mantienen estables en el orden de los 6 millones, el desbalance rondaría los 6 millones, “cifra sin precedente”, destaca.
Fuente: LA NACION
