El potus es esa planta que nunca falla: crece rápido, soporta casi cualquier rincón y siempre aporta un toque de verde. Sin embargo, hay un detalle fundamental para que luzca verde y frondoso: la poda.
Podar el potus no es solo cuestión de estética. Es la clave para que la planta se llene de hojas, tenga tallos más compactos y se vea mucho más saludable. Acá te contamos cómo hacerlo paso a paso para que tu potus explote de vida.
Paso a paso: cómo podar el potus para que se llene de hojas
Observá y elegí qué cortar: Buscá tallos muy largos, con tramos sin hojas, hojas amarillas o puntas secas. Esos son los primeros en irse. La idea es dejar la planta más pareja y estimular las zonas que querés que se llenen.
Identificá los nudos: Los nudos son los “puntos clave” del potus: de ahí salen hojas, raíces aéreas y nuevos brotes. Siempre cortá un poco por encima del nudo, nunca en medio del tallo.
Hacé el corte: Con la tijera desinfectada, cortá justo arriba de un nudo, dejando medio centímetro. Si el tallo es muy largo y pelado, podés cortarlo más abajo para que rebrote desde la base. No quites más del 30% de la planta en una sola sesión para no estresarla.
Cuidados después de la poda: lo que no puede faltar
Buena luz indirecta: fundamental para que brote fuerte.
Riego moderado: ni seco total ni encharcado.
Humedad: si el ambiente es seco, rociá las hojas.
Abono liviano: en primavera y verano, cada 30 a 45 días.
Con estos consejos, tu potus va a dejar de ser una planta más y se va a transformar en el centro de todas las miradas. ¡Animate a la poda y disfrutá de una jungla en casa!