De inmediato, el encuentro fue suspendido y se activaron los protocolos de emergencia. El árbitro debió ser asistido en el lugar y posteriormente se confirmó que sufrió una fractura de tabique nasal, además de haber perdido el conocimiento tras el impacto.
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El relato del árbitro y las posibles sanciones
Con el paso de las horas, el propio Campregher rompió el silencio y brindó detalles del dramático momento que le tocó atravesar. “Tengo una fractura en el tabique, no puedo ni respirar por la nariz”, explicó en declaraciones radiales, todavía afectado por lo ocurrido.
El árbitro también reconstruyó la secuencia previa a la agresión: “Estaba por sacarle la tarjeta roja porque me insultó a viva voz y ahí vino la primera piña. Sentí los golpes, caí al piso y empecé a sangrar”, relató. Según su testimonio, la reacción del jugador fue completamente desmedida y sin justificación en el contexto del partido.
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“La acción que tomó no tiene justificativo. No lo entiendo, en el partido no estaba pasando nada”, agregó, visiblemente impactado por la situación. Además, confirmó que iniciará acciones legales contra el agresor, lo que abre un frente judicial que podría tener consecuencias severas.
Por su parte, las autoridades actuaron con rapidez: el futbolista fue demorado por la policía en el mismo lugar y quedó a disposición de la Justicia. En paralelo, la Asociación Rosarina de Fútbol ya analiza sanciones disciplinarias que podrían ser ejemplares, tanto para el jugador como para su club.
El caso vuelve a poner en discusión la seguridad en el fútbol regional y el rol de las instituciones frente a hechos de violencia. Mientras se esperan resoluciones oficiales, el episodio deja una marca preocupante y reaviva un debate que sigue sin encontrar solución definitiva.