El día en el que Alfredo Di Stéfano fue arquero

Repasamos una anécdota del Superclásico entre Boca y River perdida en el tiempo, de la que ya se cumplen 70 años.

Redacción Aire Digital

El fútbol argentino es único. Todos los condimentos que posee el fútbol cambian rotundamente cuando balón recorre en nuestro suelo. Las historias se magnifican, las derrotas duplican el valor de la humillación, las hazañas rozan la divinidad. Nuestro fútbol es distinto al del resto. Es el único lugar en el que una estrella, puede pasar a un rol estratégico con tal de mantener un resultado.

Boca y River adquiririeron a lo largo de los años, historias que parecieran guionadas, pero sucedieron por obra de la gracia y el destino. Mucho tiempo antes de albergar (o no), una final de Copa Libertadores, hubo otras curiosidades que merecen la atención de todo amante futbolero. En el día de hoy, alcanzó las siete décadas un encuentro que posee una particularidad bastante especial desde lo estadístico, pero también una anécdota capciosa desde lo que sucedió dentro del campo.

El dato

El 31 de julio de 1949, RIVER derrotó a Boca por 1 a 0 en el Monumental (aún era una herradura) con un gol de Ángel Labruna. En dicho encuentro, el arquero local Amadeo CARRIZO estuvo durante 8 minutos afuera de la cancha por lesión y su lugar lo ocupó el delantero Alfredo DI STÉFANO.

Es el único superclásico del profesionalismo en el cual un equipo puntero enfrentó al último de la tabla. En este caso, River lideraba el torneo mientras que Boca, estaba en la cola de las posiciones. Por la pobre campaña del conjunto xeneize, tras el partido, Renato Cesarini dejó de ser el DT de la azul y oro. Boca aseguró su permanencia recién en la última fecha de ese campeonato, tras una victoria ante Lanús por 5-1. El único equipo que nunca descendió de Primera, pudo haber jugado la 2° división hace 70 años.

Una anécdota para la historia

Corría la 13° fecha del campeonato de 1949. River llegaba puntero, con Labruna-Di Stéfano-Lousteau como máximos exponentes. Por el otro lado, Boca llegaba último, con un arranque horrendo, cayendo derrotado por goleada ante San Lorenzo (1-4) y Racing (2-6).

Ángel Labruna convirtió el único gol del encuentro a los 50 minutos. Lo insólito llegó más tarde: Amadeo Carrizo pidió salir de la cancha por un golpe en el hígado. Como en ese momento no había substituciones, Alfredo Di Stéfano debió ponerse el buzo para salvar los tres palos de sus compañeros. Finalmente, lo logró. Una historia que quedará guardada en todos los corazones millonarios.

River: Carrizo; Vaghi, Rodriguez; Yacono, Pipo Rossi, José Ramos; Muñoz, Negri, Di Stéfano, Labruna y Lousteau.

Boca: Vacca; Perroncino, Bandazzi; Dominguez, Zelaya, Pescia; Ureña, Scliar, Espinoza Ricagni y González.