Una madre llamada Laura fue quien registró el momento y explicó lo que ocurrió cuando llevaba a su hija a la escuela cerca de las ocho de la mañana.
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“Estábamos en la esquina con mi hija cuando me dijeron que les estaban dando un regalo. Dije ‘espero que no sean golosinas’”, relató en diálogo con el medio local LM Neuquén.
La mujer aseguró que nunca había visto una situación similar en la puerta de un establecimiento educativo.
En el video se observa a dos hombres de alrededor de 40 años entregando pequeños ejemplares de la Biblia a estudiantes que ingresaban a la escuela. Cuando la madre les preguntó qué estaban haciendo, uno de ellos respondió que lo hacían con niños “a partir de tercero o cuarto grado”.
Según se escucha en la grabación, el hombre explicó que la actividad respondía a “un mandato de nuestro señor Jesucristo, ir por todo el mundo y predicar la palabra”.
Laura sostuvo que algunos padres que advertían la situación rechazaban el libro, pero que muchos chicos ingresaban solos al colegio y aceptaban el supuesto regalo.
También contó que, cuando cuestionó a los hombres por la actividad, ellos respondieron que se encontraban en la vía pública y aseguraron tener autorización policial, aunque —según dijo— no mostraron ningún permiso cuando ella lo solicitó.
La madre manifestó su preocupación por lo ocurrido y apuntó a la falta de intervención institucional. “Me preocupa el abuso y la falta de institucionalidad”, afirmó.
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La preocupación por el contenido y el debate sobre la ESI
La polémica también creció cuando la hija de la mujer leyó uno de los pasajes del libro recibido. Según explicó, el texto correspondía a 1 Timoteo 2:12, un fragmento bíblico que aborda el rol de la mujer en relación con el hombre.
La situación generó malestar en la familia y reforzó su crítica a la entrega del material religioso a menores.
Laura sostuvo que su objetivo no es cuestionar a la escuela sino interpelar a las autoridades educativas, especialmente al Consejo Provincial de Educación de Neuquén. “Acá tiene que haber una política de Estado”, reclamó.
Según explicó, en ese momento la única autoridad presente en el establecimiento era la secretaria, ya que el colegio no tenía director y la vicedirectora ingresaba más tarde.
El caso abrió un nuevo debate en la ciudad sobre el uso del espacio público frente a las escuelas y la presencia de grupos religiosos en ámbitos vinculados con la educación pública.