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La macabra coartada del camillero que confesó haber abusado y matado a su beba de dos meses

Tras intentar culpar a su pareja, el camillero Gustavo Olguín confesó el crimen y abuso de su hija de dos meses. Recibió perpetua por el horror que sacudió a Mendoza.

El caso de Emma, la beba de dos meses asesinada en Las Heras, llegó a su fin con una condena a prisión perpetua. Sin embargo, detrás del fallo judicial se esconde una trama de engaños, celos y una confesión que desarmó la red de mentiras tejida por su propio padre, Gustavo Ariel Olguín.

Una escena desesperante en el Hospital Notti de Mendoza

La madrugada del 13 de agosto de 2023, el ingreso de una lactante en paro cardiorrespiratorio puso en alerta a los médicos de Mendoza. Lo que en principio se intentó presentar como una urgencia médica, pronto reveló una realidad aterradora: la pequeña Emma presentaba hematomas, lesiones cerebrales y signos de abuso sexual.

Tras dos días de agonía, la beba falleció, disparando una investigación que puso la lupa sobre su entorno familiar directo.

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El crimen de Emma, una beba de apenas dos meses, dejó una marca imborrable en Mendoza.

El crimen de Emma, una beba de apenas dos meses, dejó una marca imborrable en Mendoza.

Las mentiras de Gustavo Olguín: culpar a la madre para salvarse

Antes de admitir su culpabilidad en un juicio abreviado, el camillero de 29 años intentó desviar la atención de los investigadores mediante una serie de acusaciones falsas contra su pareja:

  • Falsas adicciones: Olguín aseguró que la madre de la beba estaba bajo efectos de sustancias la noche del crimen. Las pericias demostraron lo contrario: era él quien consumía cocaína habitualmente.
  • Celos y manipulación: intentó pintar a su mujer como una persona inestable que lo acosaba laboralmente. No obstante, se descubrió que Olguín había sido despedido de una clínica tras ser filmado robando dinero a una compañera.
  • Justificación de la violencia: sobre las lesiones físicas, argumentó haberle dado un "zamarrón" para reanimarla. La autopsia fue lapidaria: la beba sufrió el síndrome de "shaken baby" (niño sacudido) con una violencia tal que le provocó desprendimiento de córneas.

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Justicia para Emma

A pesar de que inicialmente la madre fue imputada bajo sospecha de complicidad, la justicia mendocina la sobreseyó en 2025 al comprobarse que no estaba en la vivienda al momento del ataque; se encontraba en una guardia médica por una dolencia personal.

Finalmente, esta semana el camillero reconoció los cargos por homicidio doblemente agravado y abuso sexual con acceso carnal. La condena a perpetua cierra uno de los capítulos más oscuros del maltrato infantil en la provincia.

Los llamados al 911 fueron determinantes para demostrar la desesperación real de la madre frente a la frialdad y las contradicciones del ahora condenado.

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