sábado 7 de diciembre de 2019

Una recompensa jugosa por “Dulce”: la historia del narco que se esfumó

Germán de los Santos nos cuenta la historia de Abregú. Sus vínculos con la policía y las cocinas de cocaína.

 

Por Germán de los Santos

El 18 de junio pasado apareció en el Boletín Oficial de la Nación una resolución del Ministerio de Seguridad que provocó sorpresa. La ministra Patricia Bullrich avaló el pedido de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) que cuatro días antes pidió que el Estado nacional ofrezca 500.000 pesos de recompensa para aquellos que aporten información de Walter Daniel Abregú, un hombre de 41 años, oriundo de Rosario, que está prófugo desde el 24 de octubre pasado, cuando las fuerzas federales realizaron 17 allanamientos por narcotráfico pero no lograron ubicarlo.

“Dulce”, como es conocido Abregú en el universo criminal, se esfumó desde entonces. Los investigadores sospechan que este supuesto narco, que tiene una larga historia sobre el lomo en distintos rubros del delito, como piratería del asfalto en sus comienzos y producción y tráfico de estupefacientes después, contaría con la ayuda de miembros de la policía de Santa Fe para mantenerse fuera del radar de los federales. No son suposiciones tiradas al azar. El 13 de noviembre pasado fue detenido un suboficial de la Policía de Investigaciones (PDI) Mariano Leiva, acusado de pertenecer a la asociación ilícita que lidera Dulce Abregú.

En su declaración indagatoria, Leiva negó la acusación. Argumentó que aparecía en una foto con el prófugo pero que no tenía relación con él. En la justicia no le creyeron. En la foto de Facebook que está en el expediente los muestra a ambos posando, junto con sus parejas, vestidos con la ropa que se usa para practicar Paintball, el juego de disparos con proyectiles cargados de pintura.

Se sospecha que desde dentro de la fuerza provincial le llegaba información clave a Abregú, que sabía cuándo y dónde lo iban a allanar. Eso ocurrió el 3 de mayo de 2018, cuando efectivos entraron a su casa en Rivadavia al 7800 y no encontraron nada. Lo buscaban por otro caso, un doble homicidio ocurrido el 1º de enero de 2018 en Servando Bayo e Ituzaingó, donde fueron asesinados Fabrizio Moreira y Jorge Mendoza. Los vecinos de esa parte de la zona oeste, cercano a Villa Banana, contaron a los medios que tuvieron que recibir el año tirándose al piso cuerpo a tierra mientras silbaban los tiros frente a sus casas.

 

Abregú está en la mira de la justicia federal desde abril de 2014, pero la relación de Dulce en la geografía narco, donde tiene un peso importante, arranca hace más de una década y media. Abregú, oriundo del barrio Las Flores, siempre tuvo buena relación con Los Monos. Incluso, su modelo de negocios era similar: el clan familiar vendía la misma droga que producía. Abarataba costos e intermediarios, pero ese método es más riesgoso. Como hacían Los Monos, los laboratorios clandestinos funcionaban en casas y departamentos. Se procesaba y cortaba poca cantidad en varios lugares. Los especialistas dicen que esa manera de producir proviene de Medellín, cuando tras la caída de Pablo Escobar grupos más chicos abastecían el mercado interno de la ciudad con esos pequeños emprendimientos diversificados en varios puntos de los barrios. La caída de uno de los laboratorios no significaba que cayera todo el negocio, sino sólo un pequeño eslabón de la cadena.

Se sospecha que el proveedor de la pasta base de Abregú era un pesado de la zona sur de Rosario, conocido como Ramón “Campito” Giglione, quien actualmente está preso en la cárcel de Coronda. Campito, quien actuaba en la villa El Tanque, no sólo era proveedor de los narcos sino también un eximio guitarrista, que logró editar un CD bajo el pseudónimo de Ramón Campo que se llamó “Guitarras para el corazón”.

Dulce Abregú es el jefe del clan familiar, que domina la zona del Fonavi de Parque Oeste. Allí fueron detenidos en octubre pasado su hermana, su cuñado y su padre. Su hermano está preso acusado de matar en 2009 al policía Leonardo Caro, que custodiaba la concesionaria de autos ubicada en Pellegrini al 5500. Damián “Mafia” Abregú, hermano de Dulce, fue condenado en 2011 a 16 años de prisión.

Damián fue detenido en 2010 en Monje, junto con su hermano Walter y Cristian Abregú, quienes ocupaban dos casas de fin de semana en la Boca de Monje, a unos 60 kilómetros al norte de Rosario. Allí la policía secuestró un arsenal y distintos elementos que indicaban que estaban montando una “cocina” de cocaína en ese lugar.

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