viernes 22 de noviembre de 2019

Sociedad |

Una familia gana la lotería y se pasa la noche sin dormir porque no se lo creen

El hombre estuvo varias horas comprobando sus números hasta que decidió despertar a su mujer y repetir la operación con ella varias horas más

Redacción Aire Digital

 

El sueño de millones de personas de todo el mundo pasa por que les toque la lotería al menos una vez en su vida. Esas personas juegan a todo tipo de juegos de azar, ya sean loterías, primitivas, euromillones o los cada vez más comunes boletos de rasca y gana, todo con la esperanza de que, algún día, conseguirán un suculento premio en un sorteo.

Sin embargo, lo normal es que eso no suceda. La suerte solo acompaña a un pequeño número de jugadores, por lo que la ilusión es el mayor premio que alguien puede conseguir a lo largo de su vida. Pero, ¿qué sucede cuando alguien descubre que, efectivamente, es el ganador de la lotería? Una familia australiana acaba de pasar por ese trance

Conocemos su historia, aunque no su identidad, ya que han querido conservarla en el anonimato. Pero sabemos que aunque toda la vida la vida hayamos estado esperando el momento en el que supiéramos que somos millonarios, cuando llega (si es que llega) casi nunca estamos preparados para recibir la noticia.

Watergardens es un barrio residencial de Melbourne, la mayor ciudad del sureste de Australia. El pasado sábado el protagonista de esta historia compró un boleto para el sorteo de la TattsLotto, un sorteo similar al de la lotería Primitiva española. Se fue a su casa y pasó el día junto a su familia, como cualquier otro fin de semana.

El hombre buscó en decenas de páginas antes de despertar a su mujer y volver a repetir la operación con ella

Cuando se acostó no tenía mucho sueño, así que aprovechó para levantarse a beber un vaso de agua y se acordó de que esa noche se habría celebrado el sorteo para el que había comprado el boleto. Abrió internet, buscó los resultados y encontró la combinación ganadora: los seis números eran 6, 8, 16, 17, 27 y 33.

El hombre cogió su boleto y comprobó cómo, uno por uno, los seis coincidían con los mismos números que había en la página de resultados. Cerró esa web y buscó otra, pero el resultado era el mismo: era uno de los diez ganadores de primera categoría que se iban a repartir un premio de casi cuatro millones de dólares australianos.

Después de varios minutos nervioso, sin saber qué hacer, decidió despertar a su mujer y darle la noticia. Ella tampoco se lo creyó en un primer momento y, junto a su marido, comenzaron a buscar páginas y páginas dedicadas a la lotería para ver si todas tenían los mismos resultados. Después de muchos minutos se dieron cuenta de que no había posibilidad de error.

La pareja australiana había ganado 382.311. Dólares australianos, unos 235.000 euros al cambio. Un pellizco más que importante y que hizo que ya no pudieran volver a pegar ojo en toda la noche. Comenzaron a pensar qué hacer, aunque de vez en cuando volvían a meter los números en un buscador para confirmar que eran los números correctos.

Según informa El confidencial el hombre lo ha contado en primera persona al Star Weekly: “No podía creerlo, así que desperté a mi esposa y no puedo decirte cuántas veces lo revisamos para asegurarnos de que fuera real. Seguimos comprobándolo y comprobándolo, pero cuando obtuvimos el mismo resultado, finalmente supimos que éramos ganadores”.

Ahora ya piensan en cómo gastar el premio, aunque tienen claro que lo primero que harán será pensar en el bien de la familia: “Ciertamente, ayudaremos a preparar a los niños para el futuro al conseguirles un coche nuevo y algo de dinero para el depósito de su futura casa. Además, también será un alivio estar libre de deudas, así que pagaremos la hipoteca”.

Pagarán la hipoteca, comprarán un coche a sus hijos y les darán la entrada para una casa. Con el resto, se irán de vacaciones

Aunque es lo último en lo que han pensado, lo cierto es que los afortunados ganadores también se darán un capricho en forma de viaje, aunque aún no les ha dado tiempo a pensar dónde: “Realmente no hemos pensado demasiado sobre dónde iremos todavía, pero nos iremos de vacaciones”. La noche sin dormir no fue suficiente para decidir destino.

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