miércoles 20 de noviembre de 2019

MUNDO |

Un maquillaje desencadenó una extraña enfermedad en su rostro

La joven fue diagnosticada con neuralgia crónica que afecta el nervio que conecta la cara con el cerebro.

Redacción Aire Digital

Mackenzie Lea es una chica de 21 años que fue diagnosticada con neuralgia del trigémino, una condición de dolor crónico que afecta el nervio que conecta el cerebro con la cara. La joven no pudo besar a su novio luego que su maquillaje desencadenara una enfermedad nerviosa muy rara.

La aspirante a médica, oriunda de Alberta, Canadá, comenzó a experimentar dolores faciales cuando tenía 10 años pero estos se detuvieron. Ella asumió que había sido un brote que se terminó reduciendo a una migraña, pero en realidad era una inusual enfermedad.

En julio de 2013, Mackenzie se estaba maquillando cuando se repente se sintió abrumada por un dolor insoportable. Temía por su vida pensando que podría tener un tumor cerebral, e inmediatamente hizo una cita para ver a un médico y que le dijera algo sobre la enfermedad.

En un primer momento, los médicos quedaron desconcertados y Mackenzie comenzó con un curso de medicamentos que incluía antibióticos y medicamentos para la alergia, mientras trataban de determinar la causa de su dolor debilitante.

Pero otro brote intenso en octubre de ese año dejó a la joven hospitalizada por una semana completa. Se sometió a escáneres cerebrales y le extrajeron líquido de la columna para analizarlo mientras los médicos buscaban desesperadamente un diagnóstico.

El programa incluyó terapia física, mental y ocupacional para hacer frente a su condición. Tal era la gravedad de su condición que la vida de Mackenzie se detuvo y tuvo que renunciar a sus sueños de estudiar medicina.

La neuralgia trigeminal es una enfermedad neurológica que provoca un dolor facial intenso y repentino. Se describe como un dolor punzante agudo o como una descarga eléctrica en la mandíbula, los dientes o las encías.

Los ataques de dolor generalmente son provocados por actividades que implican tocar ligeramente la cara, como lavarse, comer y cepillarse los dientes, pero también pueden ser desencadenado por el viento, incluso una leve brisa o aire acondicionado, o movimiento de la cara o la cabeza.

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