Llegar hasta aquí ya supone un espectáculo en sí mismo. El ascenso atraviesa la precordillera y desafía los sentidos con el emblemático camino de caracoles. Cada curva de esta ruta serpenteante revela miradores naturales que permiten apreciar la inmensidad del territorio mendocino desde ángulos privilegiados.
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Gran Hotel Villavicencio (2).jpg
El hotel, inaugurado en 1940, representa un hito del diseño alpino en la precordillera y funcionó como un centro termal de lujo durante años.
Trekking en Mendoza: senderos y vistas panorámicas en Villavicencio
Para los amantes del movimiento, la reserva propone una red de senderos señalizados que se adaptan a diferentes niveles de exigencia. A diferencia de las rutas más concurridas del Cordón del Plata, aquí los caminantes exploran quebradas y cerros en un entorno de baja intervención humana.
- Contacto con la fauna: mientras caminás, podés cruzarte con guanacos, zorros y diversas aves autóctonas que habitan este ecosistema protegido.
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Vistas de altura: los senderos conducen a puntos estratégicos donde la geografía mendocina despliega toda su potencia visual.
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Turismo responsable: al visitar un área natural protegida, cada paso contribuye a la conservación de un patrimonio ambiental clave para la provincia.
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Qué ver en una escapada a la Reserva Villavicencio
Más allá del ejercicio físico, la zona custodia un tesoro cultural: el histórico Hotel Villavicencio. Aunque sus habitaciones ya no reciben huéspedes, la imponente estructura de estilo alpino se mantiene como un ícono de la arquitectura de montaña. Los visitantes aprovechan sus jardines y la fachada para capturar imágenes que conectan el presente con el glamour de las décadas pasadas.
La combinación de historia y naturaleza vuelve a este destino una opción inmejorable para familias y grupos de amigos. Si planeás la visita, recordá que la conservación es la prioridad. Salí temprano para aprovechar la luz solar, cargá suficiente agua y respetá siempre las normas de la reserva. Al tratarse de una zona cuidada, algunos accesos requieren el pago de una entrada que financia el mantenimiento de este santuario natural.