Escapada a un pueblo de Salta que es la cuna del poncho y el paraíso de las empanadas
Con calles que parecen postales coloniales, este rincón de Salta ofrece una combinación imbatible de senderismo extremo, tejidos artesanales de exportación y la gastronomía más auténtica de la región.
La Iglesia de San Pedro de Nolasco, construida en el siglo XVIII, se mantiene como el eje histórico y espiritual de esta comunidad de 300 habitantes.
Salta, conocida como “Salta la Linda”, vuelve a sorprender con uno de esos destinos que todavía conservan la esencia más auténtica del norte argentino. Lejos del turismo masivo y del ritmo acelerado de las grandes ciudades, un pequeño pueblo salteño se convirtió en una joya escondida ideal para una escapada distinta.
Se trata de Seclantás, un rincón ubicado en los Valles Calchaquíes que enamora por sus calles silenciosas, su arquitectura colonial y su fuerte identidad cultural. Recorrer este destino es viajar en el tiempo: entre construcciones históricas, cerros imponentes y caminos de tierra, el pueblo mantiene intacto el espíritu tradicional del siglo XVIII.
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Reconocido como la “Cuna del Poncho Salteño”, Seclantás es famoso por la calidad y el valor artesanal de sus tejidos. Cada poncho elaborado por los artesanos locales representa siglos de historia, tradición y trabajo manual.
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Qué hacer en una escapada de aventura a Seclantás
Trekking y aventura: el Puente del Diablo y el Cerro Tintín
Los amantes de la naturaleza encuentran en Seclantás un patio de juegos natural inmenso. La geografía del lugar permite realizar actividades de aventura que desafían los sentidos.
Uno de los puntos más impactantes es el Puente del Diablo, una formación geológica fascinante que crea un arco natural sobre el río Calchaquí. Este sitio, a pocos kilómetros del casco urbano, invita a un trekking moderado entre rocas y agua cristalina.
Para quienes buscan una perspectiva diferente, el Cerro Tintín se posiciona como el mirador estrella de la zona.
- Vistas panorámicas: desde la cima, los turistas contemplan la inmensidad de los Valles Calchaquíes y el contraste de colores de la montaña.
- Contacto natural: el ascenso permite observar la flora y fauna autóctona en un entorno de paz absoluta.
- Fotografía: los atardeceres en el cerro tiñen el paisaje de rojos y naranjas, regalando una de las mejores postales de la provincia.
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Qué comer en Seclántas, los sabores tradicionales del norte argentino
La experiencia en Seclantás no está completa sin pasar por sus mesas. La gastronomía local respeta las recetas de antaño, utilizando ingredientes frescos que los mismos habitantes cultivan en la región. Las empanadas salteñas, jugosas y picantes en su justa medida, son el emblema que todo viajero debe probar, seguidas de cerca por el locro y los tamales caseros.
El maridaje perfecto llega de la mano de los vinos de altura. Las bodegas de los Valles Calchaquíes proveen tintos y blancos con una personalidad única, ideal para acompañar las comidas potentes del norte. Antes de emprender el regreso, una visita a la Iglesia San Pedro de Nolasco y a la plaza principal permite absorber los últimos vestigios de la historia colonial que sobrevive en cada rincón de este pueblo mágico.
