La arquitectura de Bustillo y el desfile de figuras mundiales en Neuquén
La ubicación de este castillo responde a una visión estratégica. Ubicada frente a la península de Quetrihué, El Messidor se erige como un manifiesto político y cultural. Su nombre remite al mes de la cosecha del calendario revolucionario francés, simbolizando la abundancia en un territorio que muchos consideran remoto e inaccesible.
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Escapada a El Messidor, Villa La Angostura (3)
Alejandro Bustillo seleccionó piedra local y techos de fuertes pendientes no solo por estética, sino como una defensa estructural ante los incendios y las intensas nevadas de la cordillera.
Desde que pasó a manos del Gobierno de Neuquén en 1964, sus salones recibieron a las personalidades más influyentes del planeta. La lista impresiona y refleja la relevancia del lugar como epicentro del protocolo internacional:
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Monarcas y emperadores: por sus pasillos caminaron el Rey Juan Carlos I de España y el emperador japonés Hirohito.
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Mandatarios nacionales: Raúl Alfonsín y Carlos Menem utilizaron la residencia durante sus gestiones; incluso Juan Carlos Onganía ordenó pavimentar el camino desde Bariloche para llegar con mayor facilidad.
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Visitas frustradas: el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, evaluó alojarse aquí durante su gira por la región, aunque finalmente optó por el Hotel Llao Llao.
De residencia protocolar a "presidio de lujo" de Isabel Perón
Pero no todo en El Messidor tiene que ver con banquetes y diplomacia. El castillo custodia un capítulo oscuro y menos difundido de la historia argentina. Durante la última dictadura militar, la residencia se transformó en una cárcel de cristal para Isabel Martínez de Perón.
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Escapada a El Messidor, Villa La Angostura (2)
A pesar de su rol protocolar privado, la residencia activa sus jardines para eventos sociales masivos que buscan integrar este patrimonio histórico con la comunidad de Villa La Angostura.
La ex presidenta cumplió allí siete meses de detención custodiada y aislada del mundo exterior. Aquel "refugio" de piedra se convirtió en un encierro silencioso donde solo la acompañaba su mucama. Este episodio marcó a fuego la identidad del lugar, demostrando que sus muros no solo servían para el descanso del poder, sino también para su confinamiento.
Hoy, El Messidor mantiene su carácter de residencia oficial y protocolo restringido. Aunque no funciona como museo, la provincia abre sus jardines en ocasiones puntuales para eventos comunitarios como las "Pascuas Mágicas" o conciertos gratuitos de verano. Esos días, el castillo deja de ser un misterio para unos pocos y permite que los vecinos de la zona disfruten de un entorno donde la historia, el poder y la naturaleza conviven en un equilibrio perfecto.