sábado 25 de enero de 2020
Sociedad |

Tiene 5 años, desde que nació sufre de crisis respiratorias y su obra social no lo ayuda

Es una situación muy estresante. Mientras de la obra social siguen sin darnos una respuesta, la salud de mi hijo empeora día a día”, explica Romina Defelippe, madre de Joaquín Ramallo. Este chico de cinco años, que nació prematuro con apenas 30 semanas, sufre de parálisis cerebral, broncodisplasia y epilepsia refractaria. Por esta razón, sus padres están llevando adelante una campaña solidaria para conseguir una mochila de oxígeno que le permita mejorar su calidad de vida.

La broncodisplasia, muy común entre los bebés prematuros, provoca que Joaquín se quede constantemente sin aire y tenga crisis respiratorias. “Esto hace que se le mueren las neuronas. Además, ya tuvo dos paros cardíacos por falta de oxígeno y uno fue en la ambulancia yendo al hospital” cuenta Romina, de 33 años.

Ese episodio sucedió cuando su hijo tenía nueve meses. En ese viaje su salud se perjudicó gravemente, ya que la ambulancia que lo llevaba no contaba con tubos de oxígeno. “Llegó violeta, prácticamente muerto. Hasta ese momento el solo tenía brondodisplasia, pero luego de ese episodio empezó con los ataques de epilepsia y la parálisis cerebral”, asegura la madre.

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Joaquín vive junto a sus padres, Romina y Nicolás, en la localidad bonaerense de Mercedes, que no cuenta con un hospital con terapia intensiva, por lo que ante cada crisis respiratoria tienen que esperar a que una ambulancia, designada por su obra social, los lleve al Hospital de La Plata a más de 150 kilómetros. “En cinco años ya tuvo 20 traslados. Cada viaje es un estrés, un desgaste para nosotros y para su salud. La mochila nos permitiría hacer estos traslados sin que Joaquín se ahogue”, afirma Romina.

Actualmente, Joaquín usa una silla de ruedas, ya que la parálisis cerebral limitó su motricidad. Pero todo esto, no impide que tanto él como sus padres, quienes se dedican a hacer changas, busquen progresar constantemente: este año comenzará el primario, acompañado por un acompañante terapéutico, también asiste tres veces por semana a la kinesióloga y dos veces a la fonoaudióloga. Además, están tratando de hacer un baño adaptado en su pequeña casa.

Ante la falta de respuesta de la obra social sobre la mochila de oxígeno, decidieron pedir ayuda para conseguirlo de forma independiente. “Mi hijo no puede seguir esperando. Y lamentablemente no somos la única familia que está pasando por la misma situación”, concluye.

Fuente: ww.lanacion.com.ar

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