Surrealista: conversá con Salvador Dalí y sacate una selfie

Dalí Lives es el nombre de la exposición interactiva que inauguró días atrás en el Museo de Dalí de San Petersburgo en Florida, Estados Unidos. Fue en el marco de la conmemoración por los 30 años del fallecimiento del pintor español.

Como manera de innovar y acercar a los visitantes la vida de Salvador Dalí desde su propia mirada, recrearon al artista a partir de recursos tecnológicos. Para esto, combinaron inteligencia artificial y machine learning permitiendo que conversara con los visitantes en un inglés con cierto acento español.

Esto se logró implementando la técnica deepfake, que modela rasgos y movimientos originales de archivo y lo plasma en nuevas imágenes audiovisuales. Para este trabajo recopilaron cientos de entrevistas, citas, comentarios y videos que luego usaron para entrenar un algoritmo de IA. En números, el sistema analizó más de 6000 fotogramas durante más de 1000 horas de aprendizaje.  A su vez, buscaron un actor con rasgos similares para representar sus gestos y expresiones. De este modo, fusionaron el nuevo material recreado con el recopilado de archivo y generaron así un resultado impactante por su verosimilitud.

En una pantalla a tamaño real, cada visitante puede conversar con el artista, ofreciendo cientos de experiencias diferentes, incluso ser parte de la selfie que toma el pintor. “Voy a vivir para siempre. Los genios nunca mueren”, dijo Salvador Dalí en una entrevista y ese es el mensaje que se refuerza a partir de esta propuesta.

 

El proyecto se realizó en conjunto por el Museo Dalí y la compañía creativa Goodby Silverstein & Partners. Estos últimos trabajan en este tipo de acciones que definen como de intimidad masiva (mass intimacy). Dos términos que en primera instancia parecieran contrapuestos. En ese sentido buscan crear experiencias que lleguen a millones de personas, pero generando la sensación de que se habla a cada persona individualmente.

 

El Museo Dalí posee una colección de más de 2000 trabajos de todas las épocas y de los diferentes medios en los que plasmó su arte: pinturas, dibujos originales, ilustraciones, impresiones, esculturas, fotos, manuscritos y un gran archivo de documentos. El espacio se fundó en 1982 a partir de la colección de obras de A. Reynolds y Eleanor Morse. En 2011 abrió el nuevo edificio pensado especialmente para proteger las obras y como espacio educativo abierto al público.