Una pareja de rosarinos adoptó a un nene con parálisis cerebral
Enseguida, fueron al hospital. Pero al principio solo lo podían ver por un ventana de neonatología. Además, no estaban los papeles y no tenían autorización para acercarse. “La primera vez que tuvimos contacto fue casi al mes de vida, ahí empezamos a relacionarnos con nuestro hijo. Los médicos dicen que fue un antes y un después en la vida de Beni, porque antes estaba deprimido, sentía el estado de abandono“, cuentan.
Los médicos hablaron en su momento de una recuperación en la que el factor clave fue el amor de Damián y Alejandro. “Había pesado un kilo cuatrocientos al nacer y cuando dejamos el hospital, pesaba dos kilos setecientos. Lo sentimos nuestro desde el primer día. Atravesamos diferentes situaciones, pero para nosotros no había nada más importante en el mundo que su salud. Hubo días en que los médicos no sabían si iba a pasar la noche y ahora, el 31 de octubre va a cumplir cuatro años”.
