La súper mamá que después de su primer hijo varón tuvo trillizos

La súper mamá que después de su primer hijo varón tuvo trillizos

Adriana tiene 46 años y es mamá de Luca (12) y de los trillizos María Luz, Matteo y Santino (9 años). En el 2008 tuvo su primer hijo y tres años después, en el 2011 se encontró criando a tres bebés más.

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POR FABIANA CHIAPPERO

Adriana cumplió su sueño de ser madre cuando tenía 37 años y junto a Gustavo trajeron al mundo a Luca (12) el 8 de agosto del 2008. Al tiempo decidieron agrandar la familia y darle un hermanito. Pero la primer ecografía trajo sorpresas: no llegó uno, eran tres. La historia de la súper mamá que desde hace diez años cría cuatro niños a la vez.

La familia está constituida por Adriana Núñez (48), su esposo Gustavo (48) y sus cuatro hijos: Luca (12) y los trillizos María Luz, Matteo y Santino (9). Viven los cinco en su casa del barrio René Favaloro de la ciudad de Santa Fe. Cuando el pequeño Luca tenía 2 años, Adriana y su esposo buscaron un bebé pero llegó un embarazo múltiple, corría el 2010. Y hubo que poner manos a la obra.

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Adriana trabajaba en el negocio de su madre pero pudo hacerlo por poco tiempo porque su panza comenzó a crecer y se le dificultaba trabajar, así que comenzó a quedarse en su casa. Toda la familia comenzó a colaborar porque el matrimonio no tenía medio de movilidad y los allegados se turnaban para llevar a Adriana a los controles. Con un solo sueldo que ingresaba de Gustavo, que trabaja como guardia de seguridad privada, la cuestión económica se complicó y la familia ampliada comenzó a colaborar. Entre los papás de la guardería a la que asistía Luca, hicieron una campaña para recolectar pañales.

El embarazo transcurrió con normalidad. A los seis meses de embarazo, Adriana decidió contratar una chica que la ayude en la crianza de Luca y los tres que llegarían después. Finalmente llegó el 30 de junio del 2011 y la familia se agrandó al 100 %.

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Los trillizos nacieron por cesárea en la Maternidad Central, llegaron al mundo bien de salud. María Luz pesó 1 kg, Santino 1.700 kg y Mateo 1.900 kg, estaban bien pero tenían que aumentar de peso. Los internaron en la NEO y Adriana no pudo amamantarlos porque jamás tuvo leche. Finalmente: Adriana en post parto, los trillizos en la neo, su marido y su hijo menor en René Favaloro a 45 minutos de la maternidad central ubicada en el macrocentro santafesino. La familia quedó desacomodada... hubo que tomar una decisión.

Adriana junto a su esposo y Luca se mudaron a la casa de la madre de Adriana, cerca de la maternidad de calle Urquiza. Desde allí, la flamante mamá estaba más cerca para visitar a sus niños cuatro veces al día. Así vivieron dos meses hasta que los trillizos recibieron el alta y la familia puso retornar a su casa.

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"Yo tuve mucha colaboración de todo el mundo, familia, amigos porque pedimos ayuda al gobierno local en su momento, pero no nos ayudaron porque entendieron que era un embarazo múltiple producto de un tratamiento de fertilidad. Así que cuando nacieron teníamos una cuna para los tres", contó Adriana en una entrevista exclusiva con Aire Digital.

La vuelta a casa y la realidad de tener que asistir a tres bebés

Adriana define como "caótico" el primer día en casa con los trillizos. El primer problema a afrontar fue que los tres se despertaban con hambre: Gustavo salió a comprar un microondas para poder calentar la leche más rápido. "A uno le poníamos una almohadita para tomar la mamadera mientras que yo le daba a los otros dos con ambas manos. A veces estaba mi esposo acá pero otras no porque estaba trabajando. Mi primer problema es que yo no tenía leche, me dieron pastillas pero no logré darles el pecho", recordó. Desde el inicio, los trillizos compartían una cuna, después les donaron dos más y comenzaron a construir una habitación extra porque la casa les quedó chica.

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Más allá de la alegría enorme que, para la pareja significó la llegada al mundo de María Luz, Matteo y Santino, el matrimonio que ya criaba a Luca estaba preocupado por la economía del hogar. Costear los gastos con un solo ingreso familiar es difícil. "Tenía miedo, no sabía si nos iban a alcanzar los pañales. Al entrar un solo sueldo a la casa tenía temor de que la plata no alcance, pero a la vez emocionalmente fue muy lindo y no tenía tiempo para pensar en deprimirme," manifestó Adriana, quien en todo momento destaca el gesto solidario de su familia y la de su pareja, que no dudaron en colaborar con ellos.

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El llanto materno y los miedos

"Llega un momento en que estás agotada, no sabés para donde disparar. Tenés una desesperación que no sabés a quien atender primero. Después vas entendiendo quién puede esperar. Luca creció de golpe y me ayudó mucho con los pañales, por ejemplo", recuerda la súper mamá.

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El tiempo transcurrió y hoy a 10 años, Adriana habla de sus cuatro hijos como compañeros. Falta uno en la casa y los otros tres lo extrañan. En estos tiempos el encierro los afecta, sobre todo a María Luz, que desea regresar a la escuela Monseñor Alfonso Durán y extraña a su seño. Los cuatro niños van al mismo colegio: Luca cursa el sexto grado y los trillizos están en tercero, dos en el turno mañana y María Luz en el turno tarde. Desde la dirección del establecimiento decidieron cambiarla porque no se adaptaba en el grupo de la mañana.

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Las secuelas del nacimiento prematuro y la escolaridad

Los trillizos nacieron bien de salud pero con poco peso y cuando comenzaron a crecer, los tres debieron ser acompañados por profesiones debido al retraso madurativo. Psicólogas, psicopedagogas y un terapista ocupacional, con frecuencia semanal, forman parte de la vida de los tres niños que en medio del distanciamiento social, continúan sus terapias por zoom o por meet.

Cuando Santino cuando tenía dos años y medio, la maestra del Jardín Municipal detectó que algo no estaba bien. Hacía berrinches y se aislaba. Fue atendido por profesionales y pronto diagnosticado con TDAH. Al mismo tiempo, María Luz presentó problemas conductuales. "Ella hace las cosas si quiere y Matteo tiene problemas en el habla", explica Adriana.

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Los trillizos comenzaron su trayectoria pedagógica asistiendo a la salita de 3 años del C.I.C de Facundo Zuviría, año que tuvieron que repetir porque no estaban lo suficientemente maduros para avanzar en su escolaridad. Luego, Adriana y Gustavo tomaron la determinación de inscribirlos a los tres en la Escuela Monseñor Alfonso Durán a la que ya asistía Luca. En esa instancia tuvieron algunos inconveniente en el Ministerio de Educación porque los niños habían repetido el año de salita de tres. Luego de algunas cuestiones burocráticas, pudieron resolverlo.

Desde los 7 años, Luca juega al fútbol y se define como un buen lateral. María Luz es apasionada de patinar y andar en bicicleta, Matteo es dibujante y pintor. Santino se autodefine como futuro periodista deportivo y apasionado de las matemáticas.

Adriana sonríe todo el tiempo, habla con la mirada puesta continuamente en sus cuatros hijos sentados a su lado. "Fue muy lindo tenerlos pero lo más importante es cuidarlos", concluyó.

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