La revolución feminista en América Latina: alerta que caminan

El movimiento feminista recorre América Latina en toda su extensión. En el marco de la Cumbre de Presidentes del Mercosur, una mirada en clave regional sobre la actualidad de la revolución violeta, en la que Argentina ocupa un rol fundamental.


Por Natalia Pandolfo

“Alerta, alerta, alerta que caminan, mujeres feministas por América Latina. Se cuidan, se cuidan, se cuidan los machistas, América Latina va a ser toda feminista!” es el grito que hace latir la tierra en cualquier marcha feminista y alrededores.

Primera aclaración fundamental harto repetida para deslegitimar excusas: machismo no es antónimo de feminismo. Machismo es privilegio del varón sobre la mujer. Feminismo es igualdad entre ambos géneros.

Despejada entonces aquella X de “yo no soy feminista, yo sólo quiero la igualdad” (¡bienvenido/a al feminismo!), y a propósito de la Cumbre de Presidentes del Mercosur de la que Santa Fe es sede esta semana, se impone la pregunta: ¿en qué situación está hoy la revolución violeta en los países del bloque comercial más grande de Latinoamérica? ¿Cuáles son los avances, cuáles los dolores, cuál el fuego que aviva la llama?

Basta de patriarcado

Los designios del patriarcado son inescrutables. Una juguetería que ordena sus vidrieras de acuerdo a lo que un niño o una niña deberían elegir. Un color que lo encarna. Una empleada que ve cómo el techo de cristal se teje sobre su cabeza: los varones suben rápido en la escalera laboral; las mujeres (sus hijos sus hijas sus mandatos su casa), a paso de tortuga. Un varón que no puede llorar. Un “todos” que invisibiliza a las “todas”. Un violador. Una muerta por violencia de género cada treinta horas en Argentina. Una bolsa de consorcio en un descampado como horrorosa síntesis. Un sistema patriarcal que estalla por todas las costuras y escupe sus esquirlas a los cuatro vientos.

“El proceso argentino tiene la particularidad de tener una genealogía con actores políticos fundamentales en la lucha por los derechos humanos (como las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo) y feministas – los Encuentros Nacionales de Mujeres, la Campaña Nacional por el derecho al aborto legal seguro y gratuito, el movimiento Ni Una Menos, la Red Interuniversitaria por la igualdad de género y contra la violencia, los espacios de género de las organizaciones sociales, los partidos políticos, etc.”, explica Vanesa Vázquez Laba, doctora en Ciencias Sociales de la UBA, docente e investigadora del Conicet y de la Universidad Nacional de San Martín.

Para la especialista, la agenda feminista se ha instalado en la sociedad argentina en los últimos años a partir de diferentes factores: “Por un lado, el movimiento de mujeres y feminista que fue creciendo a raíz de las masivas manifestaciones contra los femicidios, la violencia de género y el aborto legal seguro y gratuito. Pero, a su vez, ese movimiento traspasó la acción callejera y los debates y prácticas feministas se empezaron a ver con mayor intensidad en las escuelas, las familias, las universidades, las organizaciones sociales y partidarias, etc.”

La investigadora sostiene que la agenda feminista también incluye otros temas vinculados a la desocupación, el trabajo precario de las mujeres, el trabajo doméstico no remunerado, el cupo laboral trans, entre otros, que siendo demandas históricas de determinados grupos subalternizados, hoy confluyen en un gran frente diverso que es el movimiento feminista.

“En otros países del Mercosur se vienen produciendo movimientos similares, pero quizás con menor intensidad y con otros temas de agenda vinculados a las demandas locales”, explica.

Así reflejó, por ejemplo, el diario El País de España, las movilizaciones del 8M en los distintos países de América Latina

 

Las nietas de todas las brujas

Dentro de los temas de la agenda social del Mercosur, la cuestión de género es uno de los que sobrevuela todos los territorios. De hecho, de manera paralela a la Cumbre de Presidentes se desarrollará la Cumbre de Mujeres del Mercosur, organizada por el Foro de Mujeres del Mercosur, la Asociación Dirigentes de Empresa y la Asociación Civil Conciencia.

Ligada a la economía y a los aspectos laborales, la igualdad aparece como un horizonte por el que millones de mujeres en toda Latinoamérica están dando batalla. No se trata sólo de mujeres ocupando puestos de decisión: se trata de mujeres feministas, que puedan aplicar la perspectiva de género a políticas sociales y económicas, de manera de equilibrar la cancha. Con la bandera de la sororidad como herramienta política, este movimiento revolucionario toca intereses, pone en tensión privilegios, despierta monstruos – basta revisar los comentarios de las noticias sobre alguna marcha para adivinar un mapa de la furia más bruta.

– ¿En qué aspectos se ha avanzado más y cuáles son las materias pendientes para poder hablar de igualdad de género desde una perspectiva regional?, le pregunta Aire Digital a Vanesa Vázquez Laba.

– La agenda feminista ha avanzado en su visibilización y en la toma de conciencia de mayores sectores de la sociedad a partir de las masivas marchas y de la articulación con los medios de comunicación y el activismo en redes sociales. Sin embargo, no podemos ver que esa agenda se haya materializado en una mayor igualdad de género en todos los ámbitos sociales. Por ejemplo, en el sistema universitario y científico vemos mayor participación de las mujeres como trabajadoras, pero a medida que avanzamos en los puestos de mayor jerarquía, se empieza a hacer un cuello de botella. En el sistema universitario, sólo el 10 por ciento son rectoras mujeres.

Respecto de la legislación a nivel regional, la Argentina se destaca por tener leyes de vanguardia en temas de género tales como la ley de educación sexual integral, de salud sexual y reproductiva, de identidad de género, matrimonio igualitario, ley Micaela de capacitación en temas de violencia de género para los tres poderes del Estado, de paridad de género, entre otras.

– ¿Cómo repercute en la agenda de los feminismos el avance del neoliberalismo en Latinoamérica?

– El neoliberalismo repercute en la agenda feminista volviendo a poner el foco en las cuestiones económicas de las mujeres: sin dejar de lado temas centrales como el derecho al aborto y la violencia de género, el movimiento feminista tomó nota de los mayores niveles de desocupación, precarización laboral en las mujeres sumado a las históricas brechas salariales, la segmentación del mercado el trabajo, el trabajo no remunerado doméstico y de cuidado y ahora el endeudamiento para poder vivir. Se trata de una agenda que vuelve a poner en escena los temas económicos que precarizan la vida de las mujeres y de las diversidades sexuales.

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