“El Ángel Negro”: del libro de Rodolfo Palacios a la película
Rodolfo Palacios plasmó en sus páginas la feroz vida del joven que cuando todavía no había cumplido sus 20 años, conmocionó a la sociedad con el asesinato de 11 personas y múltiples delitos. “El Ángel Negro” fue publicado en el año 2017 e inmediatamente inspiró a la realización de la película.
Rodolfo Palacios se inició como periodista en el año 1996, empezando a dedicarse a hacer policiales en 1999. Entrevistaba a ladrones y asesinos, interesándose siempre en los crímenes argentinos, y fundamentalmente en la historia de Robledo Puch.
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“La sumatoria de lo que hace un asesino y de qué está hecho, sigue siendo un enigma. Y me atrae eso, la intriga de saber el porqué.”
“Leí la crónica de Osvaldo Soriano publicada en diario La Opinión, quien se encerró dos semanas en su departamento, recopiló todos los diarios y noticias que se habían publicado sobre el caso Robledo Puch y escribió una crónica fenomenal. También conocí al forense que examinó a el cuerpo de Puch, a quien conocí y formamos un vículo”, contó Rodolfo en el aire de la radio.
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“Después de leer el libro quedé fascinado al punto de no tener más remedio que hacer la película”, aseguró en su momento Luis Ortega, director del film argentino.
Lo mismo nos comentó Palacios en la Gran Radio; “si bien está basado en hechos reales, el libro tiene mucha ficción, y Luis se interesó por ese pibe que robaba sin parar y cometía delitos.”
También comentó que es un gran amigo de Ortega, compartiendo además en la producción de la película, participando como co guionista.
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En las historias de Pasiones que matan, lo horroroso se vuelve cotidiano y el odio estalla fuera de todo lo imaginable.
¿Cómo llega un hombre a comerse a su semejante? ¿Cómo puede alguien matar a su padre y luego bañarlo, afeitarlo, peinarlo y bailar con él un tango? ¿Es posible dormir tranquilo con el cadáver de la esposa enterrado debajo de la cama? ¿Por qué una joven pareja termina atrapada en un pacto suicida? ¿La humillación y el desprecio pueden llevar a matar locamente a quien se ama? ¿Cómo una obsesión se convierte en un asesinato fríamente calculado?
Con la pericia de un médico forense y la emoción contenida de un testigo clandestino, Rodolfo Palacios sigue cada episodio criminal, investigando las escenas que revelan los motivos para que los protagonistas maten por celos, pasión, amor, traición, venganza, envidia y viejos rencores.
Trece casos policiales, algunos de ellos recientes, todos escalofriantes, que descubren la trama secreta de los impulsos salvajes que se alojan en el corazón de la bestia humana.
Cuando supo que le quedaba poco por vivir, Arquímedes Puccio, amante de las frases célebres y las citas literarias, recurrió a Almafuerte. En una de sus últimas cartas escribió: “Todos los incurables tienen cura cinco segundos antes de su muerte”. Luego, de viejo, murió acompañado por un pastor evangelista, en la provincia de La Pampa. Allí lo había entrevistado, un tiempo atrás, el periodista y escritor Rodolfo Palacios, a quien le contó asuntos que nunca antes había revelado.
El clan Puccio relata la historia de una familia de San Isidro que conmovió a la Argentina durante los años 80 con una serie de secuestros extorsivos y asesinatos. ¿El perfil de las víctimas? Hombres sanos, fuertes, jóvenes, luminosos, llenos de vida. ¿El lugar de cautiverio? El sótano de la casa de la familia Puccio, en la coqueta zona norte. ¿Los integrantes de la banda? Arquímedes y un grupo de conocidos y amigos cercanos. Además, sus hijos Daniel y Alejandro –jugador de rugby de CASI y también de Los Pumas– fueron encontrados culpables. Su esposa Epifanía fue acusada aunque no pudieron probar su participación. Su hija Silvia, sospechada de tener algún grado de complicidad, no llegó a ser procesada. Guillermo y Adriana, los hijos menores, fueron los únicos sobre los que no recayó ningún tipo de acusación penal. Las entrevistas a los miembros del clan, los testimonios novedosos de los familiares de las víctimas, una profunda investigación y una escritura notable son los ingredientes más poderosos de un gran libro sobre un caso electrizante.
“Más que una crónica sobre la vida real, una aguafuerte certera sobre la vida de un matador. Y Palacios es un experto en matadores.”
Rodolfo Palacios retrató en El clan Puccio a Arquímedes Puccio, su familia y la serie de secuestros que sacudió a la Argentina. En Sin armas ni rencores, escribió la aventura del llamado “robo del siglo” desde la óptica de los arquitectos del atraco al Banco Río como nunca antes nadie lo había hecho. En Conchita, reconstruye el pasado de Ricardo Barreda y los momentos en que pasó de ser un hombre común, inofensivo, a convertirse en un monstruo que asesinó a su esposa, a sus hijas y su suegra. Lo hace con el oficio y rigor de los que encuentran en los casos policiales un mundo de espejos, más allá de la sangre y los grandes titulares.
El escritor y periodista consigue, además, contar de una forma impactante la vida del hombre que salió de la cárcel y se fue a vivir con su novia Berta, basado en un sinfín de encuentros, cenas, paseos y entrevistas. En primerísimo primer plano. Así es como asiste a una rutina donde el dentista al que llamaban “Conchita” elige decirle a su nueva pareja “Chochán”. Es entonces, en ese día a día al que asiste el cronista sorprendido, cuando el paisaje se vuelve salvaje, insólito y desolador.
