¿Cómo afronta la sociedad los homicidios? Una mirada desde la psicología

Para la psicóloga María Catalina Gorosito, movilizaciones en reclamo de justicia como la de Julio Cabal “muestran que la gente va a estar activa y comprometida”.


Redacción Aire Digital

Los últimos días en la ciudad de Santa Fe fueron reflejo de la violencia que transita la capital santafesina. La sociedad se movilizó por el asesinato del joven Julio Cabral, quien perdió la vida tras ser víctima de un asalto al Almacén del Norte. La pregunta que se abre es cómo la comunidad afronta estos hechos que producen tanto dolor hacia el interior del tejido social.

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Aire de Santa Fe dialogó con la psicóloga María Catalina Gorosito al respecto. “Hay dos calificativos que caben en este momento: es una sociedad de miedo y con una sensación de desamparo. Lo que más hay que tener en cuenta son los efectos nocivos que tiene este estado permanente que genera ansiedad y angustia. Es pensar que hoy me toca a mí y mañana a quién”, explicó.

“Esto es algo trágico para los estados emocionales, porque nos genera un estado de vulnerabilidad muy serio. Estados de pánico y fobia, quedarse permanentemente aislado, no querer comunicarse. Es una ruleta rusa que está generando efectos distintos en cada sujeto. Nos implica un gran costo emocional y resta energía para un estado de productividad, de placer y  una convivencia saludable”, agregó la psicóloga.

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¿Cómo afrontar la coyuntura actual? Para María Catalina Gorosito, “los tejidos sociales se han resquebrajado de tal manera que produjo el efecto de desconfianza permanente. Frente a esto, tenemos que recuperar espacios de contención para que sepamos que no estamos solos. Esto no mitiga lo que nos pueda pasar pero por lo menos otorga cierta tranquilidad. Por ejemplo, en los grupos barriales estar atentos a lo que le pasa a cada uno. Cuidarnos no solo personalmente sino también al otro que está cerca nuestro. Es una muestra de solidaridad frente a un individualismo muy profundo que no es casual”.

En frente a estos momentos críticos, la psicóloga recomendó “que hay que alertar sin generar pánico. Comunicarse no solo en las grandes redes sino también en las pequeñas. Es muy conocido el efecto nocivo del miedo, porque paraliza. Tenemos que cuidarnos entre nosotros y pensar cómo revertir el estado de malestar en bienestar, haciéndolo extensivo a todos los lugares donde podemos colaborar”.

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