Cuidó la tumba de su dueño por 11 años, hasta que murió a su lado
La historia de un perro que pese a que su dueño falleció estuvo junto a él.
Esta historia comenzó en Villa Carlos Paz, en 2005 cuando Miguel Gúzman decido hacerle un regalo a su hijo. Obsequiandole un cachorrito mestizo de pastor alemán que lo llamó Capitán.
Cuatro años después, Miguel falleció y fue sepultado en el panteón local.
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Días más tarde, el perro desapareció sin dejar rastro y nadie sabía que había pasado. La familia pensó que se había escapado y habria sido adoptada por otra familia.
La realidad es que, al no encontrar a su amo en casa, el perro olfateó su olor hasta el cementerio. En donde decidió quedarse a vivir para siempre y acompañar a su dueño.
Un día su hijo Damián fue a visitar la tumba de su padre y fue cuando se encontró con una gran sorpresa. Su perro Capitan, estaba cuidando la tumba de su padre.
Intentó llevárselo a su casa pero no hubo caso y era imposible.
Así pasaron 11 años, en los que los trabajadores del cementerio se encargaban de cuidarlo y alimentarlo, pues pronto se encariñaron con él. Estaban conmovidos con su amor y fidelidad.
Se conocía que el perro deambulaba por las tumbas y volvia a veces a su casa pero por las noches siempre volvió al cementerio y se acomodaba junto a la tumba de Miguel.
Con el tiempo, la salud del perro comenzó a deteriorarse, entonces Verónica, la viuda de Miguel, y Damián lo llevaron al veterinario, quien lo diagnosticó con insuficiencia renal, una enfermedad que no tenía cura.
Finalmente, una tarde, Capitán fue encontrado muerto en el cementerio, lugar en el que vivió la mayor parte de su vida resguardando la tumba de su amado dueño.
Es una verdadera historia de amor de un animal y que llega hasta puntos inimaginables.
