viernes 13 de diciembre de 2019

Sociedad |

Sobreturismo: por qué viajar por el mundo podría ser un problema

Nuestro sueño de querer recorrer el mundo tiene un lado negativo

Redacción Aire Digital

Viajar ya no es una simple actividad, no es solo un pasatiempo y no es el sueño de unas cuantas personas. Se trata de una industria a nivel mundial que ha producido un exceso de turismo y de turistas.

Este negocio creció tanto que, mientras en 1950, 25 millones de personas salieron de su país a conocer otro destino, en 2017 ese número creció a 1.3 billones de viajeros al año. Pero, ¿por qué sería un problema?

Sobreturismo: por qué viajar por el mundo podría ser un problema

La mayoría de los viajeros sueña con ir a una isla paradisiaca como la que Leonardo DiCaprio visitó en la película The Beach. Irónicamente, la cinta hizo que ese paraíso secreto se diera a conocer y hace unos años el gobierno tailandés decidió cerrar el acceso temporalmente para permitir que la naturaleza se recuperara después del influjo de turistas que la dañaron y contaminaron.

El exceso de turismo ha tenido efectos devastadores en muchos lugares del planeta. Hoy quedan pocos sitios realmente paradisiaco que no estén lleno de hoteles de cadena y de turistas que, a pesar de sus buenas intenciones, contaminan el lugar y dejan su huella de basura en las playas y los bosques.

Además de las zonas naturales, que son muchas, el sobreturismo tiene mayor incidencia en algunas de las ciudades más representativas del planeta. Barcelona y Venecia son ejemplos perfectos. Se trata de destinos que son muy llamativos por su arquitectura e historia, pero que con el flujo interminable de turistas han perdido su esencia cultural.

Sobreturismo: por qué viajar por el mundo podría ser un problema

Según informa bioguia es importante ver la realidad del problema. Muchos creen que basta con evitar el uso de plásticos durante el viaje. ¡Por supuesto que eso está muy bien! Sin embargo, el turismo tiene un problema desde el momento en que te subes al avión para cruzar el océano, pues los viajes transnacionales son contaminantes.

El sobreturismo puede combatirse desde lo social, lo ecológico, lo económico y lo ético. No debemos olvidar que tenemos un deber para con el planeta: cuidarlo, respetarlo y, sobre todas las cosas, conservarlo.

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