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"No era solo el colectivero, era un amigo": el último adiós a Mariano Acosta

La despedida a Mariano Acosta conmueve a quienes lo conocieron. Su última maniobra al volante evitó una tragedia mayor en el choque fatal de la autopista Rosario-Santa Fe.

La despedida a Mariano Acosta está marcada por el dolor, pero también por el reconocimiento. El chofer del colectivo de la empresa Laguna Paiva murió en el choque fatal ocurrido el martes en la autopista Rosario-Santa Fe, mientras trasladaba personal del Servicio Penitenciario.

El siniestro dejó dos víctimas fatales: Acosta y el conductor de una camioneta Fiat Toro que chocó de frente contra el colectivo. Además, once personas resultaron heridas, algunas con lesiones de consideración.

"No era solo el colectivero, era un amigo": el último adiós a Mariano Acosta

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Sin embargo, la maniobra final del chofer evitó que la tragedia fuera mayor. El secretario de Protección Civil de la provincia, Marcos Escajadillo, explicó que el colectivo cruzó la banquina y terminó detenido en un campo sin volcar, una trayectoria que habría evitado más víctimas.

El recuerdo de Neguino sobre Mariano Acosta

En el programa Ahora Vengo, que conduce Luis Mino por AIRE, habló Neguino, amigo de Mariano y dueño del bar ubicado frente a la cárcel de Coronda, un lugar donde el chofer solía detenerse a tomar un café después de dejar a los trabajadores del servicio penitenciario.

Su recuerdo fue simple y profundo. “Excelente persona, excelente padre, una persona muy presente con todos”, dijo.

Mariano Acosta (4)

Quienes viajaban con Mariano lo recordaron más que como un conductor, como un amigo.

La amistad nació hace unos cuatro años, cuando Acosta comenzó a llevar personal penitenciario desde Laguna Paiva hacia Coronda y luego hacia Piñero. Con el tiempo, el vínculo fue creciendo. “Era un tipazo, es una pérdida terrible”, resumió Neguino.

En el bar de la esquina de Belgrano y Roque Sáenz Peña, el colectivo llegaba temprano por la mañana. Mariano se quedaba un rato, tomaba café y conversaba con los amigos antes de continuar la jornada.

“Llegaba a las siete y cuarto, siete y media, y se quedaba hasta que salía la guardia. Era largo rato de charla”, recordó. Pero no era solo una parada más en el recorrido. “Con Mariano había algo especial”, aseguró.

Un chofer que conocía a cada pasajero

Quienes viajaban con él no lo recuerdan solo como un conductor. Para muchos era parte del grupo. Neguino contó que tenía un trato cercano con los trabajadores penitenciarios que subían cada día al colectivo.

“Era muy amigo de todos los empleados. Si alguno no llegaba porque se había dormido, lo llamaba o lo esperaba cinco minutos”, relató.

A veces el colectivo salía unos minutos más tarde, pero nadie se quejaba. “Lo importante era que nadie quedara abajo”, dijo.

Ese gesto cotidiano resume, para quienes lo conocían, la forma de ser de Mariano.

La maniobra que evitó una tragedia mayor

Tras el choque frontal, el colectivo quedó con la parte delantera completamente destruida. Aun así, la trayectoria del vehículo mostró que Acosta logró mantener el control durante varios metros. El colectivo cruzó la zona central de la autopista, bajó por la banquina y continuó a campo traviesa entre 40 y 60 metros hasta detenerse sin volcar. Esa maniobra fue clave.

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La maniobra de Mariano evitó una tragedia.

Dentro del vehículo viajaban más de 40 trabajadores del servicio penitenciario. Si el colectivo se hubiera volcado, las consecuencias podrían haber sido mucho más graves.

Neguino no tiene dudas sobre lo que pasó en esos segundos. “Hasta el último momento de su vida hizo lo mejor que pudo para evitar una tragedia mayor”, dijo.

Los mensajes que reflejan quién era Mariano

Desde que se conoció la noticia, los mensajes de despedida no dejaron de llegar. Muchos de ellos fueron enviados por quienes viajaban todos los días con él. “Mariano Acosta, una gran persona para nosotros en el servicio penitenciario, siempre humilde, siempre con una sonrisa”, escribió David, que contó que viajó con él durante ocho años hacia la cárcel de Piñero.

Otro oyente resumió el sentimiento de muchos: “Mariano no era el colectivero: era un amigo más que un colectivero. Fue un héroe”.

También llegaron mensajes de personas que lo conocían desde la infancia. “Mariano fue una persona maravillosa, muy querido por todos. Hicimos juntos la primaria y tenemos un grupo de WhatsApp donde nos manteníamos en contacto. Muy triste despedirlo”.

Cada mensaje repetía las mismas palabras: amigo, compañero, buena persona.

Un homenaje desde quienes viajaban con él

En las redes sociales del servicio penitenciario también apareció un mensaje que se volvió viral entre quienes lo conocían. “Él es Mariano, nuestro más grande guía, custodio en el camino, amigo de todos, amable, un tipazo, un camarada más”.

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En las redes sociales del servicio penitenciario también apareció un mensaje que se volvió viral entre quienes lo conocían.

Y el texto agrega una frase que resume lo que muchos creen que ocurrió en esos últimos segundos. “Debemos agradecer porque aún en ese momento diste todo para que el coche no vuelque y la tragedia no fuera aún mayor. Que en paz descanses, héroe”.

El recuerdo que queda

Neguino dice que Mariano era de esos amigos que siempre estaban. Compartían charlas, cargadas de fútbol —los dos simpatizantes de Unión— y largas conversaciones en el bar que se volvió punto de encuentro de choferes y trabajadores penitenciarios. Por eso, cuando le preguntaron qué más podía decir sobre él, la respuesta fue breve. “Todo dicho. No hay más para agregar”.

Solo queda el recuerdo de un hombre que, en el momento más difícil, hizo lo mismo que hacía cada día: cuidar a los demás.

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