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Carcarañá, el río "rebelde" que invita a redescubrir una historia milenaria

El tramo del río Carcarañá que va desde Puerto Gaboto hasta Pueblo Andino esconde secretos paleontológicos de millones de años. Navegar sus aguas tranquilas es también una oportunidad para entrar en contacto con la naturaleza, las aves y la fauna de la zona.

La conjunción de los ríos Coronda y Carcarañá, a la altura de la localidad santafesina de Puerto Gaboto, ofrece un espectáculo de colores. Las aguas claras y correntosas del Coronda se unen con las aguas más tranquilas del Carcarañá, también conocido como el “río rebelde”.

Desde el aire y aún desde las barrancas, se puede observar que –en apariencia– las aguas de los dos ríos no se mezclan. Como si fuesen agua y aceite, es posible divisar con claridad cómo el flujo incesante del Coronda no es molestado siquiera en su encuentro con el Carcarañá; por el contrario, en épocas de ríos altos, las aguas del Coronda invaden el curso encajonado del río Carcarañá y la divisoria de las dos corrientes ingresa en la zona de barrancas, característica de esta región del centro-sur de Santa Fe.

Carcarañá, el río "rebelde" que invita a redescubrir una historia milenaria

Unos pocos kilómetros al sur, el río Coronda se une con el Paraná. Es la zona del Pre-Delta y del Parque Nacional de Islas: un territorio que debería estar más protegido que ninguno, por su importante función ambiental, y que sin embargo desde hace años sufre el embate de los incendios intencionales.

Desde la conjunción de los ríos Coronda y Carcarañá hacia el oeste se despliega un territorio poco conocido, que esconde secretos de millones de años y que supo captar en otras épocas la atención de investigadores y exploradores, entre ellos Charles Darwin.

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Huellas del un pasado remoto. En las barrancas del Carcarañá es posible observar las marcas dejadas hace millones de años por el ingreso de las aguas del océano a lo que ahora se conoce como la cuenca del Paraná.

Huellas del un pasado remoto. En las barrancas del Carcarañá es posible observar las marcas dejadas hace millones de años por el ingreso de las aguas del océano a lo que ahora se conoce como la cuenca del Paraná.

Carcarañá: el río rebelde

El río Carcarañá nace en la provincia de Córdoba producto de la unión de los ríos Tercero y Las Tortugas. En su origen corre hacia el sur. Ingresa a la provincia de Santa Fe a la altura de la localidad cordobesa de Cruz Alta y recorre todo el centro-sur de la bota en sentido oeste-este. Atraviesa los departamentos Caseros, San Lorenzo, Iriondo y San Jerónimo, hasta desembocar en el río Coronda, a la altura de Puerto Gaboto.

El último tramo de su recorrido se da en sentido sur-norte, desde Pueblo Andino hasta Puerto Gaboto. Allí se observa una particularidad: el Carcarañá corre en sentido inverso al río Paraná, ubicado unos pocos kilómetros hacia el este. Por esa rareza los lugareños lo conocen también como el “río rebelde”.

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En su tramo final, el río Carcarañá corre de sur a norte, en sentido inverso al Paraná. Esa rareza se explica a partir de una falla geológica que produjo pequeños bloques tectónicos, en el lecho del río, que basculan y se inclinan hacia el este. Por eso, las barrancas que dan hacia el oeste son más altas.

En su tramo final, el río Carcarañá corre de sur a norte, en sentido inverso al Paraná. Esa rareza se explica a partir de una falla geológica que produjo pequeños bloques tectónicos, en el lecho del río, que basculan y se inclinan hacia el este. Por eso, las barrancas que dan hacia el oeste son más altas.

Es muy poco habitual en Sudamérica que los ríos corran en sentido sur-norte. En el caso del Carcarañá, se explica a partir de una falla geológica que produjo pequeños bloques tectónicos, en el lecho del río, que basculan y se inclinan hacia el este. Por eso, las barrancas que dan hacia el oeste son más altas.

Dos paisajes en uno

El Carcarañá tiene la flora típica de los espinales, con la particularidad de que –como el río nace en las sierras de Córdoba– atraviesa la provincia de Santa Fe dispersando semillas de especies propias de las sierras. “En esta región confluye la flora de la sierra pampeana con la flora del Litoral. Podemos encontrar yuyos que son típicos de las sierras y otros que son propios de Litoral, que tienen cierto valor medicinal”, cuenta Luciano Rey, especialista en patrimonio cultural y natural de Santa Fe y coordinador del Parque Arqueológico Fuerte Sancti Spiritu.

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Paleontología en lancha: una de las excursiones que se ofrecen en la región invita a los visitantes a navegar el río con el ojo puesto en el hallazgo de restos fósiles.

Paleontología en lancha: una de las excursiones que se ofrecen en la región invita a los visitantes a navegar el río con el ojo puesto en el hallazgo de restos fósiles.

En 2012, la provincia declaró al río Carcarañá como reserva hídrica y lo incorporó al Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas. La declaración abarca los 167 kilómetros de curso del río en territorio santafesino, desde su ingreso a la provincia hasta su desembocadura en el Coronda, y comprende además una franja de 300 metros a cada margen del curso de agua.

La declaración del Carcarañá como reserva hídrica impactó de lleno en la zona: se puso un límite a la instalación de industrias y se prohibió la tala y la extracción de flora nativa. Eso permitió la recuperación de especies nativas como los espinillos, los algarrobos y los sauces.

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En la zona del río Carcarañá se pueden observar búhos, ñacurutús, lechuzas de campanario, todo tipo de garzas y patos.

En la zona del río Carcarañá se pueden observar búhos, ñacurutús, lechuzas de campanario, todo tipo de garzas y patos.

“A partir de esa declaración, el río se convirtió en una especie de corredor para la fauna nativa”, explica Luciano Rey. En efecto, alrededor del río se advierte la presencia de carpinchos, nutrias, incluso de lobos de río, una especie recuperada a partir de la declaración del Carcarañá como reserva hídrica protegida.

Aves y fauna del Carcarañá

La tranquilidad del paisaje es apenas interrumpida por el vuelo y el canto de las aves. En los árboles y arbustos que crecen sobre las orillas y las barrancas del Carcarañá se pueden observar búhos, ñacurutús (búho virginiano), lechuzas de campanario, todo tipo de garzas (blanca, mora, etc.) y patos. Además, en primavera, llegan a la zona las aves migratorias que en tiempos de sequía buscan estar cerca del agua.

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Años atrás, funcionó en la zona una planta de celulosa; todavía hoy se pueden ver los bosques de eucaliptos plantados por aquella industria. En el río se observan troncos blancos sobre los cuales hay nidos de horneros.

Años atrás, funcionó en la zona una planta de celulosa; todavía hoy se pueden ver los bosques de eucaliptos plantados por aquella industria. En el río se observan troncos blancos sobre los cuales hay nidos de horneros.

En la actualidad, luego de cuatro años de escasas lluvias, la bajante del río modificó la geografía del lugar: la vegetación nativa avanzó sobre las barrancas y las chilcas –un arbusto que crece muy rápido y puede alcanzar hasta dos metros de altura y tres metros de ancho– colonizaron las zonas de tierra seca que hasta hace muy poco estaban bajo el agua.

Alrededor del río hay caranchos, carpinchos y nutrias, roedores de campo –como el holochilus y el ratón colorado–, iguanas y yararás.

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En primavera, las aves migratorias llegan a la región en busca de agua.

En primavera, las aves migratorias llegan a la región en busca de agua.

Como ocurre en otras regiones del Litoral argentino, en el río Carcarañá abundan los peces de agua dulce: surubí, sábalo, dorado, patí, moncholos y bagres. Una de las actividades más elegidas por los visitantes es la pesca deportiva del dorado con mosca y señuelo, que se ve favorecida por el hecho de que el dorado se adentra en el Carcarañá en busca de alimento.

Actividad económica, turismo y paleontología

Las principales actividades en la zona son la agricultura y la ganadería. Desde que se declaró como “reserva hídrica”, se pusieron fuertes limitaciones a la instalación de industrias. Antes de esa declaración, funcionaba en la región una planta de celulosa; todavía hoy se pueden ver, desde el agua, los bosques de eucaliptos que fueron plantados en aquella época. Algunos troncos blancos flotan sobre el río y sobre ellos hay nidos de horneros.

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La conjunción de los ríos Coronda y Carcarañá, a la altura de Puerto Gaboto, ofrece un espectáculo de colores. Las aguas claras y correntosas del Coronda se unen con las aguas más tranquilas del Carcarañá.

La conjunción de los ríos Coronda y Carcarañá, a la altura de Puerto Gaboto, ofrece un espectáculo de colores. Las aguas claras y correntosas del Coronda se unen con las aguas más tranquilas del Carcarañá.

En los últimos años se empezó a configurar una suerte de “corredor turístico” que va desde la ciudad de Carcarañá hasta Puerto Gaboto, unos 80 kilómetros por río. La gran mayoría de las localidades ubicadas a la vera del Carcarañá cuentan con complejos de cabañas que ofrecen recorridos típicos del turismo rural y que son lugares ideales para descansar y desconectar de la rutina de la ciudad.

Su ubicación es estratégica. Los complejos se encuentran situados al sudeste de la comuna de Maciel y se puede llegar allí por autopista o por la ruta 11, a solo una hora de Rosario y una hora y media de la ciudad de Santa Fe.

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Pescadores en el río Carcarañá. Allí abundan los peces de agua dulce: surubí, sábalo, dorado, patí, moncholos y bagres.

Pescadores en el río Carcarañá. Allí abundan los peces de agua dulce: surubí, sábalo, dorado, patí, moncholos y bagres.

Los visitantes pueden elegir distintas excursiones. Se puede navegar el río en lancha, pero también en kayak, con la posibilidad de hacer “paleo-aventura”: un recorrido que pone el eje en lo paleontológico y en el hallazgo de restos fósiles en las barrancas del Carcarañá.

Otro de los recorridos por agua termina en la localidad de Puerto Gaboto con la visita al Fuerte Sancti Spiritu, el primer asentamiento de habla hispana de la Argentina fundado por el conquistador Sebastián Gaboto en 1527.

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A lo largo de todo su recorrido por la provincia de Santa Fe, el curso del río Carcarañá es serpentoso y sus aguas corren

A lo largo de todo su recorrido por la provincia de Santa Fe, el curso del río Carcarañá es serpentoso y sus aguas corren "encajonadas" entre las barrancas, algo que no es usual en la llanura del Litoral argentino.

Por tierra también se puede llegar al Fuerte Sancti Spiritu, a través del llamado “Camino Real”, que permite conocer de cerca la rica historia de un lugar que es patrimonio histórico de Santa Fe.

También se ofrece como alternativa el Sendero de la Cascada, alrededor del arroyo Monje, cuyo cauce sinuoso dibuja paisajes de curvas, barrancas y saltos de agua. Es un recorrido a pie que dura tres horas y que inicia y termina en el Balneario de Monje.

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