miércoles 20 de noviembre de 2019

Opinión |

Santa Fe y la cómplice costumbre de mirar hacia otro lado

Ahora es "El Pajarito". Antes Edgardo Storni. Y en Santa Fe hay otras verdades ocultas y de las que sólo se habla por lo bajo.

Todos saben, todos sabían desde siempre, pero todos optan por callar y mirar hacia otro lado.

La ciudad de Santa Fe sostiene desde hace demasiado tiempo una extraña y cómplice costumbre: convivir con una serie de verdades prohibidas, de las cuales nadie habla. O, al menos, de las que todos hablan por lo bajo, porque levantar la voz podría resultar riesgoso o, para algunos, “inapropiado”.

Una investigación realizada por la Fiscalía Regional de Reconquista desembocó en dos allanamientos en la ciudad de Santa Fe y con la detención de un personaje por todos conocido: “El Pajarito”.

Lo dijo sin demasiadas vueltas el fiscal regional Rubén Martínez en el programa Creo, que se emite en la primera mañana de Aire de Santa Fe. “No podemos dar el nombre, pero es conocido como “El Pajarito”, es famoso. Sé de él desde mi época de estudiante en la Universidad Nacional del Litoral, hace 40 años. Porque entonces ya se hablaba de este personaje que hoy tiene cerca de 81 años”.

Los allanamientos se realizaron en un local ubicado, ni más, ni menos, que en 25 de Mayo casi Bulevar Pellegrini -centro neurálgico de la capital de la provincia- y en el domicilio particular de este hombre.

Según reveló el fiscal, a “El Pajarito” se lo acusa de sostener financieramente a por lo menos dos de las seis bandas dedicadas a lavar dinero a través del juego clandestino en Reconquista y Avellaneda. Pero además, también tendría contactos con otras provincias.

Es verdad que este hombre tiene ahora cerca de 81 años y que no terminará en una cárcel. Pero también es cierto que desde hace décadas su nombre aparece vinculado extraoficialmente y por lo bajo a este submundo.

Hasta fines de 2017, el juego clandestino era considerado una falta en la Argentina. Pero desde finales de ese año, pasó a ser considerado un delito. Y un delito complejo, relacionado con el lavado de activos.

El hecho de que hasta hace dos años no fuera un delito no alcanza como argumento para explicar cómo fue posible que, durante tantas décadas, este hombre haya podido ejercer la actividad sin demasiados inconvenientes. La sospecha de una red de complicidades con quienes debían controlarlo surge de manera inevitable.

Ahora, seguramente muchos se apresurarán en Santa Fe a tirar la primera piedra contra “El Pajarito”. Pero la verdad es que fue necesario que la Justicia llegara desde Reconquista para comenzar a poner las cosas en claro.

Storni, el protector protegido

No es la primera vez que algo similar ocurre en esta ciudad. Y seguramente no será la última. El caso más resonante, seguramente, fue el del ex arzobispo de Santa Fe, Edgardo Storni.

Muchos hablaban. Muchos sabían. Pero todos decidieron hacerlo por lo bajo y mirar hacia otro lado. Fue necesario que una periodista como Olga Wornat llegara desde Buenos Aires para volcar en su libro “La Santa Madre” lo que era una verdad por todos conocida en Santa Fe.

Sucedió en el 2000, cuando Wornat presentó su trabajo y generó un verdadero revuelo. No sólo dentro de la Iglesia, sino entre tantos que habían optado por callar.

Todavía hoy algunos se sienten incómodos al hablar del tema en la ciudad. Es que, a veces, y sobre todo cuando el silencio te convierte en cómplice, no suele resultar fácil mirar a la verdad de frente.

El tiempo pasa pero, en una ciudad como Santa Fe, la costumbre de saber y callar sigue fuertemente arraigada. En este contexto de temor e intereses cómplices, seguramente algunos se sentirán impunes e inmunes.

Quizá estén en lo cierto y jamás se descorra el velo de silencio que hoy los protege. Sin embargo, tal vez esta impunidad no sea eterna.

Los ejemplos están a la vista de todos. Será cuestión de esperar. O de atreverse, de una vez por todas, a hacerle frente a la verdad.

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