“La obesidad infantil es alarmante, en el consultorio vemos a chicos de 10 años con signos de diabetes”

Lo expresó Virginia Yódice, expresidenta del Colegio de Graduados de Nutrición de Santa Fe. Dijo además que, según la Secretaría de Salud de la Nación, “en el país hay 30% de niños con sobrepeso y 6% con obesidad”


 

Por Mariano Ruiz Clausen

Son las 6 de la tarde del lunes. Llamamos a Virginia Yódice. Atiende el celular agitada, con la voz entrecortada…Tanto que por momento parece ‘quebrarse’. “¿Puede hablar, licenciada?”, le preguntamos. Y dice: “Sí, estoy caminando al gimnasio. Hace un rato salí del consultorio, un poco impactada porque atendí a un chico de 10 y a otro de 12 años con obesidad y signos claros de diabetes incipiente. Es la primera vez que me pasa y (…)”. Dadas las circunstancias, acordamos hablar al otro día.

Yódice es docente de la UNL, fue hasta mayo presidenta del Colegio de Graduados de Nutrición de Santa Fe, Primera Circunscripción, y actualmente es miembro del Comité de Ética. Una mujer visiblemente joven, enérgica y comprometida. Dialogó con Aire Digital sobre lo que para ella es una situación que “alarma”. Y expuso sus argumentos.

Previo a hablar con “la referente” en el tema, en palabras de las autoridades de este Colegio, las mismas señalaron a Aire Digital que “el último sondeo nacional en niños se hizo en 2005”, pero que ya está concluyendo uno reciente. También, que según la IV Encuesta Nacional de Factores de Riesgo “el 61,6% de adolescentes y adultos (desde los 18 años en adelante que fueron estudiados) tiene exceso de peso, de los cuales el 36,2% padece sobrepeso y 25,4% obesidad y con una constante tendencia en aumento”.

Desde su Colegio, la licenciada en Nutrición Virginia Yódice es referente para la Zona Centro de la Coalición Nacional para la Prevención de la Obesidad en Niños, Niñas y Adolescentes, que creó la Fundación InterAmericana del Corazón (FIC) y UNICEF

—Licenciada, ayer contó que atendió a dos niños que le generaron cierta preocupación, ¿podría profundizar sobre estos casos?

—Salía del consultorio, y sí, un poco impactada por lo que acababa de suceder. Estoy habituada a que cada vez sean más los niños con sobrepeso, con obesidad o, según el lugar, baja talla (falta de crecimiento para la edad) conviviendo con sobrepeso. Pero ayer por primera vez vi lo que venimos anunciando, niños con acantosis nigricans, una especie de ‘cordón’ más oscuro que empieza a verse en el cuello, que usualmente veíamos en los adultos y es alerta de insulino resistencia, el paso previo a la diabetes vinculado directamente en los casos que vemos: la mala alimentación y la falta de actividad física.

—¿Qué tan grave es la obesidad infantil?

—Es alarmante. Todas las estadísticas muestran un incremento sostenido. Para la Secretaría de Salud de la Nación los números son algo más de un 30% de niños con sobrepeso y 6% con obesidad en los niños en el país. Otros estudios sostienen valores similares, con diferencias leves por edad o zonas. Los más vulnerables son los niños pobres, tienen un 30% más de probabilidades de tener exceso de peso.

La especialista hizo especial hincapié en que “la obesidad no es necesariamente una enfermedad de la abundancia, es una enfermedad de la malnutrición. Tenemos muchos niños pobres, anémicos y obesos. A veces, lo que llena es guiso de fideos, torta asada, alimentos con mucha harina y grasa que quizás no son malos en sí mismos. Y si la alimentación se basa solo en eso reciben demasiadas calorías pero no nutrientes fundamentales: proteínas, vitaminas, minerales”, enumeró.

—Su Colegio señaló que “desde 2005 no se hace una encuesta nacional en niños”, pero que según la IV Encuesta de Factores de Riesgo (2018/2019) el 61,6% de los adolescentes y adultos tiene exceso de peso (36,2% sobrepeso y 25,4% obesidad). ¿Qué opina? 

—Son datos que seguramente se seguirán reafirmando con la segunda encuesta nacional infantil, cuyos números esperamos en breve y que es ciertamente preocupante. La sociedad no lo ve como un problema, mientras que sabemos que estos niños enfermarán severamente de cosas prevenibles cuando sean adultos. De hecho, hoy ya vemos adolescentes con hipertensión, hígado graso y diabetes tipo II a los 15 años o menos.

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Cómo revertir este problema

—Licenciada, ¿en su opinión y a grandes rasgos cuáles son los principales frentes o estrategias para comenzar a revertir esta situación?

—Hay que saber que la obesidad infantil es una enfermedad generada en un entorno obesogénico. Son muchas cosas, no sólo el modo en cómo los padres alimentamos a nuestros hijos. Desde la falta de educación alimentaria, pasando por los kioscos de las escuelas que sólo ofrecen masitas, alfajores y gaseosas. Del menú escolar. De la publicidad no regulada (hoy todo tiene princesas y personajes, para despertar la curiosidad y que los chicos lo compren) y también, de un fenómeno social de padres que minimizan el tema, o carecen de tiempo, o ambas cosas. No es detalle menor la poca actividad física que realizan y el desastre que está causando el uso excesivo de tecnología en el peso, la vista y las articulaciones en general.

Yodice advirtió también que en Argentina no hay rotulado frontal de los ingredientes con que se preparan los alimentos: “En otros países, la rotulación genera que las industrias regulen la cantidad de nutrientes críticos (sal, grasa y azúcar) que colocan. En Argentina no. Un niño o niña de 4 años, como mucho, podría consumir 20 gramos de azúcar en un día, y con un alfajor y un juguito promedia los 50 gramos. Y todo eso es silencioso. No se volverá diabético hoy, pero sí en unos años. Además, precisó que, por falta de conocimiento, muchos chicos rechazan consumir verduras y legumbres, lo que agrava el problema.

—¿Qué análisis hace de la problemática en la ciudad de Santa Fe y en la provincia?

—La provincia de Santa Fe adherirá al Plan ASÍ, que en principio debería abordar todos los ejes que estuve mencionando. Veremos cómo logra implementarse. De momento será en un plan piloto en Reconquista (allí hay un equipo interdisciplinario de Salud provincial que viene trabajando sostenidamente en la problemática). No obstante, la gravedad radica, si me preguntan, en el magro presupuesto con que cuentan los comedores escolares y la falta del tema en agenda. Falta cultura y diversidad alimentaria.

En esa línea, la especialista señaló que “hace falta inversión en copa de leche, para que dejen de darles alfajores y masitas; y un plan integral donde se pueda salir del guiso de fideos porque para otra cosa no alcanza. No culpo a las ecónomas. Ellas dan lo que les alcanza el presupuesto, pero los nutricionistas deberíamos formar parte de los comedores escolares para trabajar en la adaptación de los menúes, hacer actividades con los chicos y ampliar sus sabores”.

Aire Digital informó a fines de julio que “desde el Ministerio de Desarrollo Social provincial aportan 98 millones de pesos mensuales para asistir a comedores e instituciones. Por el aumento de la demanda, en mayo las partidas alimentarias se incrementaron en un 32%”

“Finalmente, no puedo dejar de mencionar que el principal obstáculo para que los niños coman bien suelen ser los adultos. Hay más resistencia de los padres que de los hijos”, reclamó.

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—¿En qué acciones interinstitucionales concretas trabaja el Colegio de Nutricionistas para colaborar en la prevención y abordaje de la problemática?

—El Colegio forma parte activa de la Coalición Nacional para la Prevención de la Obesidad en Niños, Niñas y Adolescentes, cuyas entidades fundadoras son la Fundación InterAmericana del Corazón (FIC) y UNICEF. Hemos hecho varios encuentros para fomentar los entornos saludables abiertos al público y buscamos siempre la presencia en medios para visibilizar la problemática, entre muchas otras acciones.

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