Según datos publicados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, el país alcanzó su nivel más alto de enfermedades respiratorias desde la temporada 1997-98, medido por consultas médicas por fiebre acompañada de tos o dolor de garganta.
Especialistas describen la situación como excepcional, ya que los picos severos de gripe no suelen repetirse en años consecutivos.
A nivel nacional, el 8,2 % de las consultas médicas correspondieron a síntomas gripales durante la última semana registrada. En el mismo período del año anterior, esa cifra había sido del 6,7 %.
Casi todos los estados informaron niveles altos o muy altos de actividad gripal. Solo Montana y Vermont reportaron niveles bajos, mientras Dakota del Sur y Virginia Occidental se ubicaron en un nivel moderado.
Nevada no informó datos esta semana, pero había reportado niveles altos en el informe previo.
La gripe en EE.UU. y el impacto en hospitales
En términos de gravedad, la temporada aún no lidera los registros históricos, pero la tasa acumulada de hospitalización ya es la tercera más alta para este momento del año desde 2010-11.
Las autoridades sanitarias advierten que este indicador podría seguir aumentando a medida que crecen los contagios en las próximas semanas.
Funcionarios de salud en estados con alta circulación viral instaron a la población a vacunarse de forma urgente, ante el aumento de casos graves y la presión sobre el sistema hospitalario.
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La gripe en EE.UU.: vacunación en baja
Los datos oficiales muestran una caída sostenida en la vacunación contra la gripe. En niños, la cobertura pasó del 53 % en la temporada 2019-20 al 42 % en el mismo punto de la temporada actual.
En adultos, las vacunaciones descendieron de casi 61 millones en 2019-20 a unos 48 millones este año.
Las vacunas reducen el riesgo de cuadros graves, hospitalizaciones y muertes.
La gripe en EE.UU. y la nueva cepa subclado K
Especialistas atribuyen gran parte de la intensidad de esta temporada a la circulación del subclado K, que representa la mayoría de los virus analizados por los laboratorios.
Esta variante es lo suficientemente diferente de cepas anteriores como para evadir parcialmente la inmunidad previa. Además, comenzó a propagarse después de que se definieran las cepas incluidas en la vacuna de este año, lo que reduce su efectividad contra la infección, aunque sigue protegiendo contra formas graves.
Los expertos anticipan que la actividad gripal se mantendrá elevada durante al menos tres o cuatro semanas más.