El cuerpo pospandemia: el impacto en la salud de un año atravesado por el coronavirus

El cuerpo pospandemia: el impacto en la salud de un año atravesado por el coronavirus

La pandemia impactó de lleno en el cuerpo, más allá del coronavirus. Especialistas analizan las consecuencias de la cuarentena, la incertidumbre, el miedo al contagio, los protocolos y los nuevos hábitos.

POR VALENTINA FASSI

El 2020 fue un año atípico. Una nueva enfermedad atravesó fronteras y puso en vilo a la salud mundial. Hace meses que el coronavirus es la noticia, la preocupación y la ocupación de muchos. Pero la pandemia transformó la vida cotidiana de todos con cuarentenas, protocolos y nuevos hábitos en medio de la incertidumbre, el miedo al contagio y el estrés. Y todo esto también impactó en el cuerpo, más allá de la nueva enfermedad.

Meses atrás, por primera vez en Argentina más de 20 sociedades médicas del país se unieron para advertir en un documento sobre las consecuencias de la pandemia en la salud de las personas, que podrían llevar a lo que muchos profesionales llaman una “sub-epidemia silenciosa” que amenaza los avances significativos en materia sanitaria de los últimos tiempos.

Es que además del aislamiento, que llevó a las personas a permanecer en sus casas y transformarlas hasta en sus lugares de trabajo y estudio, con los efectos emocionales y físicos que eso conlleva, se sumó el miedo de las personas al contagio, lo que las alejó de los centros de salud provocando la interrupción de las consultas médicas, estudios de diagnóstico, seguimiento clínico de otras enfermedades, intervenciones terapéuticas y tratamientos. Hoy, en esta nueva normalidad, con protocolos y cuidados, esta situación comienza a revertirse lentamente en los consultorios y el desafío de la salud sigue siendo más que nunca la prevención. Con esta premisa, Aire Digital consultó a médicos y especialistas de diferentes especialidades sobre el impacto que la pandemia provocó en algunas partes del cuerpo y cómo prevenirlo.

El cerebro

Desde el inicio de la pandemia, los expertos advirtieron de sus efectos en la salud mental que hoy ya muestra consecuencias directas e indirectas. El médico neurólogo y máster en Neurociencias, Hugo Valderrama (Mat. 5010), explicó de manera simple que en principio todo depende de “qué tan sano y bien conectado” estaba el cerebro de cada persona al momento de la irrupción de la amenaza del coronavirus, que a partir del aislamiento obligatorio hizo que “disminuyan o desaparezcan estímulos sanos, que generan conexiones a nivel neuronal”.

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“El que ya tenía una enfermedad previa en su cerebro, como una demencia o algún trastorno psiquiátrico severo, aguantó menos la falta de estímulos. Eso es lo que más se nota en el consultorio”, indicó el especialista; aunque agregó que aquel que tiene un “cerebro sano, también nota determinado déficit porque el cerebro es plástico y moldeable”.

Valderrama indicó que el estímulo que más se afectó fue el social, al cual el cerebro identifica como una necesidad básica al punto que ante su falta “se enciende el área que indica la falta de agua. Así de básico es”, destacó.

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Esta situación, trajo para el neurólogo “repercusiones tanto en la conducta como en las funciones mentales”. “A nivel de la conducta, lo que la gente llama el estado anímico, generó o agravó conductas de ansiedad, depresión y ataques de pánico porque el cerebro empezó a ver amenaza en el covid y el combo que tiene Argentina con otros tipos de amenazas económicas o socioculturales, que llevaron a que los niveles de cortisol y adrenalina en el cerebro aumenten. Eso incrementó las estadísticas y las consultas neurológicas, psiquiátricas y psicológicas”, confirmó.

La recomendación de Valderrama es entonces adoptar “hábitos saludables para el cerebro” que lo preparen para alguna situación que pueda tener que enfrentar, como es el caso de la pandemia o cualquier otro conflicto personal. ¿Cuáles son?

1. Hacer ejercicio físico aeróbico todos los días, al menos 20 minutos. “Eso hace que disminuya la adrenalina y cortisol en el cerebro, que son neurotransmisores que elevan la ansiedad. Hay que entender que la ansiedad no solo se siente del cuello hacia arriba sino de cuello hacia abajo, hay síntomas somáticos como gastritis, colon irritable dolor en el cuello, cefalea tensional o trastornos del sueño”.

2. Dormir bien. “Un adulto mayor debe dormir entre 7 u 8 horas por día, un chico adolescente hacia abajo 9 a 10 y un bebés se la pasa durmiendo. Cuando uno es adulto mayor, 6 o 7 horas. Pero el cerebro tiene que descansar, incluso a la noche se eliminan proteínas que son desechos que se generan durante el día y que si no se eliminan son perjudiciales para el cerebro y mejoran las funciones mentales y la conducta”.

3. Nutrirse bien. “No somos solamente lo que comemos, pero influye en forma directa. Es la estructura con la que se van formando las autopistas del cerebro, después está cómo se usan”.

4. Mantener un entorno social saludable. “Es difícil definir para cada uno, pero es gente con la que uno se sienta bien, que tenga una charla y te relaje y te rías, el cerebro necesita eso. Evolutivamente nos agrupamos los humanos para tener más chances de vivir y el cerebro te premia cuando te unís con alguien”

5. Balance cognitivo. “No solamente entrenar las funciones mentales que entrenamos durante el trabajo habitual, sino dejar un tiempo y espacio para realizar otro tipo de tareas. tratar de hacer lo que uno normalmente no hace para ejercitar otras áreas del cerebro”.

Los ojos

La pandemia nos expuso aún más a las pantallas: no solo por el home office, sino también porque con más tiempo en casa las personas comenzaron a ver más tele o el celular. Y esto se dio más aún en los chicos, que pasaron a ver a sus maestras en videos y a tener clases en la computadora o a estar en casa aburridos y sin límite frente a los dispositivos. Todo esto aceleró un aumento de patologías oculares que preocupa a los profesionales de la salud de los ojos.

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“El aumento excesivo a la exposición de las pantallas hizo que se exacerbaran algunas patologías que ya se venían viendo. Notamos un incremento de consultas, tanto en niños como en adultos, de cefaleas, mareos, visión borrosa; diplopía, que es la visión doble, y la sensación de cuerpo extraño o arenilla, que son características del ojo seco”, confirmó la médica oftalmóloga, Priscila Amado (Mat. Provincial 5880), especializada en Oftalmología Infantil.

Destacó que en los chicos se notó un “aumento de las miopías o han empeorado miopías preexistentes, que se debe al trabajo excesivo de cerca; y lo mismo ha ocurrido con los estrabismos”. Esta situación preocupa a los especialistas porque los chicos están en edad de crecimiento, donde el ojo todavía no está desarrollado y lo más probable es que estas patologías “vayan avanzando”.

“La miopía produce una disminución de la agudeza visual de lejos, ve bien de cerca y ve mal de lejos, pero después las miopías pueden traer otras alteraciones en la retina, como la degeneración miópica, desprendimiento de retina, pueden llevar al glaucoma, a las cataratas; todas enfermedades que después puede generar que tengamos adultos discapacitados visuales y esa es la importancia de la prevención de todo esto”, sentenció Amado.

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Incluso agregó que por esta exposición a las pantallas comenzaron a observar “falsas miopías” provocadas por “espasmos acomodativos del músculo ciliar”. “Se han visto como nunca este último año. Son chicos que meses atrás en control no tenían nada y a los meses llegan con problemas para ver de lejos; pero le sacás las pantallas y con el tiempo ven bien”, explicó.

Amado brindó entonces las siguientes recomendaciones, las cuales dijo que es “muy importante” llevar a cabo, sobre todo en los niños a fin de hacer una “buena prevención”. “Los niños de hoy, son los adultos del mañana; y no queremos tener en un futuro adultos discapacitados visuales”, cerró.

1. Descansar la vista con la regla “20-20-20”. “Para el adulto que está más de 8 horas frente a la computadora, se recomienda que cada 20 minutos, y durante 20 segundos, mire hacia lo lejos, a 20 pies (seis metros); y luego vuelva a retomar la pantalla. De esta manera uno puede reducir la fatiga ocular”

2. Respetar las distancias de uso de los dispositivos: celular, 30 centímetros; computadora, 60 centímetros; y televisor, más de dos metros.

3. Controlar el tiempo de exposición a las pantallas de los más chicos. “Un niño menor de dos años no tiene que tener exposición a la pantalla, entre los dos y cinco años tienen que estar expuestos solamente una hora y con más de seis años solo dos horas y después hay que limitar su uso”.

4. Aumentar la frecuencia del parpadeo al fijar la vista en una pantalla. “Habitualmente parpadeamos entre 10 a 15 veces por minuto, pero cuando estamos haciendo actividad cercana este parpadeo disminuye un 50% y esto trae como consecuencia sensación de arenilla o cuerpo extraño, que es igual a ojo seco. Es importante entonces parpadear de forma consciente para aumentar la producción de la lágrima que protege la superficie ocular”.

5. Evitar el uso de los dispositivos dos horas antes de ir a dormir. “Nos estamos yendo a dormir con los celulares en la mano y eso también nos está generando alteraciones en el sueño porque la luz azul que emiten las pantallas inhibe la melatonina, que es la principal hormona reguladora del sueño, y esto trae como consecuencia insomnio; pero también altera otras hormonas como el cortisol, la hormona del crecimiento, que es muy importante en los chicos. Por lo que no solamente afecta lo visual, sino a todo el organismo”.

6. Mayor exposición al aire libre. “La luz solar tiene muchos efecto beneficiosos sobre la retina, se observó que puede llegar a retrasar las miopías y evitar que avance rápidamente, como así también otras patologías retinales como la degeneración macular asociada a la edad, el glaucoma y las cataratas”.

7. Tener una buena nutrición. “Es fundamental el consumo de frutas verduras, pescados que tienen el omega 3, como también los frutos secos, que es muy beneficioso para la retina y para el organismo en general y también se vio que puede prevenir o retrasar la progresión de la miopía, de la maculopatía relacionada con la edad, las cataratas y el glaucoma”.

La boca

El estrés, la ansiedad y los cambios de hábitos alimenticios a causa de la pandemia generaron graves consecuencias en la salud bucal. Esto no solo se observó en el aumento de patologías específicas, sino también en la postergación de diagnósticos y tratamientos por suspensión de las consultas preventivas que se dieron en medio de la emergencia sanitaria. “Todos los problemas aumentaron”, dijo en este sentido el odontólogo Gastón Zuvela (Mat. 3389), y presidente de la Sociedad Argentina de Operatoria Dental y Materiales Dentales.

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La principal patología que se observó en los consultorios desde el inicio de la pandemia es el bruxismo, que es cuando una persona aprieta los dientes de noche; y con este las patologías relacionadas, como fisura, fractura o rotura de piezas dentarias. “Estas aumentaron y tiene que ver con la angustia”, indicó el especialista tras explicar que cuando una persona bruxa puede llegar a hacerlo a unos 300 kilogramos de peso por centímetro cuadrado, lo que puede provocar la fractura de las piezas dentales. Por esto se incrementaron los pedidos de placas neuromiorelajantes nocturnas que mantienen la articulación en una posición neutra, descargan la articulación mandibular y protegen los dientes de la tensión.

Otros de los efectos negativos de la pandemia en la salud bucal fueron los cambios de hábitos alimenticios. Zuvela sostiene que el paciente que lleva un hábito de higiene bucal diario no lo cambió, pero sí muchos modificaron su forma de comer: incrementaron la ingesta de harinas y azúcares, al mismo tiempo que en muchos casos comenzaron a hacerlo a deshoras y sobre todo por la noche, lo que les provocó la aparición de caries y gingivitis, que es la inflamación de encías.

“A partir de los hidratos de carbono, los almidones y los azúcares, las bacterias pueden producir el ácido que generan las lesiones de caries. Muchos comenzaron a comer estas cosas mucho más y sobre todo de noche y son peor en ese horario que de día, porque hay mucha menos saliva en la boca, que está preparada para alimentación y barrido de mucha cantidad de saliva a la mañana, al mediodía, poquito a la tarde y a la noche con poca protección”, comentó Zuvela.

Por otro lado, insistió en que las patologías que se observan hoy en los consultorios están relacionadas directa o indirectamente a la postergación de la consulta y de los tratamientos. Recordó entonces que durante el primer mes de la pandemia, y por disposición del Ministerio de Salud, debieron cerrar los consultorios; y que al volver con los protocolos, la atención diaria se redujo casi en un 50% debido a los tiempos que demanda su implementación para cumplir con la debida desinfección y ventilación de espacios, incluso evitando que los pacientes no se crucen en la sala de espera. “Esto provocó una bola de nieve que no se achicó. Se normalizó la atención y hoy todos están atendiendo, pero no se pudo compensar el tiempo perdido”, sentenció el odontólogo.

Zuvela insistió entonces en la importancia de mantener el autocuidado, hoy más que nunca en medio de la pandemia, y realizar la consulta a los especialistas para, a pesar de las demoras en la atención, lograr un diagnóstico precoz que permita un tratamiento adecuado. Finalmente dio este listado de tips para una buena salud bucal a la espera del próximo control con el odontólogo:

1. Higiene. “Deben cepillarse tres veces por día y pasar el hilo dental 1 o 2 veces por semana”.

2. Buena alimentación: evitar las harinas, almidones y dulces, sobre todo por la noche. “Estas se metabolizan y a partir de eso las bacterias pueden producir el ácido que genera las lesiones de caries”.

3. Consultar a un odontólogo. "Los pacientes que hace más de seis a ocho meses que no van al odontólogo, deben solicitar una consulta para hacer un examen clínico odontológico correcto y saber si está todo correcto o tienen que abordar algún tratamiento".

4. Dormir boca arriba, si tiene bruxismo. “Para el bruxismo lo mejor es dormir boca arriba con una almohada chica”

5. Utilizar las placas protectoras neuromiorelajante, si la tiene indicada por el odontólogo.

Los músculos

El estrés del encierro, el sedentarismo, la relajación de los hábitos en casa y las largas horas de home office sin condiciones adecuadas impactaron en los músculos del cuerpo. Para el presidente del Colegio de Kinesiólogos de la provincia de Santa Fe, Licenciado Javier Alejandro Ragogna (Mat. 0360), estos aspectos de la pandemia han hecho que “las posturas se vean alteradas” ocasionando problemas en pacientes con una “tendencia a tener dolores que no tenían” o empeorando las patologías crónicas previas.

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“Con la pandemia, muchos de los pacientes que necesitaban tratamientos prolongados, al verse limitada la atención, se vieron muy perjudicados porque la evolución de la patología siguió”, sostuvo Ragogna y recordó que en el momento en que pudieron abrir los consultorios con protocolos los pacientes regresaron lentamente.

El especialista detalló que las consultas más frecuentes en estos meses fueron los dolores lumbares, cervicales y dorsales, que son habituales en la población en general; pero que afectan más a los adultos mayores. “Son las patologías que tal vez más inciden en pacientes que están en posturas viciosas: con el celular, el televisor, la computadora estamos mirando hacia adelante y es una postura patológica que se exacerba en mayor aislamiento y tiempo en casas”, agregó Ragogna.

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Ante esto, se deben buscar alternativas para que el cuerpo vuelva a estar en movimiento, pero si hay dolor, el kinesiólogo recomendó trabajarlo con un profesional. Y brindó las siguientes recomendaciones:

1. Realizar pausas activas. “Se deberían usar siempre, sobre todo en los trabajos. Cada una hora y media o dos horas el paciente se mueva y cambie la postura durante 6 o 5 minutos. Eso está relacionado a las indicaciones que puede dar el kinesiólogo y depende mucho del tipo de trabajo y del criterio profesional. Por lo general tenemos una postura en flexión hacia adelante y cuando estamos cansados nos vamos acercando un poco más. Y todo lo que sería la cadena posterior va perdiendo función y se va perjudicando, se desacostumbra a trabajar esa musculatura y hay que empezar a enseñarle eso: estirarnos, sentarnos bien con la cola contra el respaldar y tener las sillas lo más adecuadas posibles para el trabajo”.

2. Volver a la consulta y cuidarse. “Consultar siempre con su profesional de confianza. No tener miedo de volver al consultorio y seguir cuidándonos con los protocolos”.

3. Regresar a las actividades habituales, en la medida de lo posible.